Juana Ortiz Pérez

Por Biabiana Hernández Suárez

Sus vecinos del Falansterio la llaman Juanita, pero alguno que otro la llama Jenny, o Jane, siendo ella una firme defensora de la independencia para Puerto Rico. Juanita nació el 3 de septiembre de 1926. Su mamá fue la arecibeña Mercedes Pérez, y su padre biológico fue el sanjuanero Manolo Mirabal. Tiene tres hermanos maternos menores: Gladys, Minerva y Miguel Ángel Padilla. Es madre de un varón y una hembra, y tiene siete nietos y ocho bisnietos. Estudió en las escuelas Brumbaugh, Barbosa y Central High, y también en la Benedict School. Cursó tres años de estudios en la Universidad de Puerto Rico Recinto de Río Piedras, pero desafortunadamente no llegó a ver realizado su sueño de diplomarse como maestra. Posteriormente contrajo nupcias con Tomás Nieves Santisteban, quien trabajaba como pintor de automóviles en el barrio. Al entrar su esposo al ejército, Juanita vivía en bases militares y debía mudarse frecuentemente, hasta que decidió establecerse definitivamente en Puerto Rico, específicamente en su barrio de Puerta de Tierra. Aquí nacieron y crecieron sus hijos y también se criaron sus nietos.

“Yo nací en el Laberinto, en lo que entonces era Miranda, en Puerta de Tierra, y a mucha honra lo digo. A mí me criaron mi tía Gloria Román y su esposo Nicodemus Andino, que era dueño de una barbería en la calle Tanca. Vivíamos en el ranchón que estaba detrás de la Brumbaugh y llegaba hasta la San Agustín. Yo quería estudiar pero había tantos problemas con Mari Brás y los Nacionalistas que mi tía se atemorizó y me sacó de la UPR faltándome un semestre para terminar, y tampoco quería que yo trabajara. Cuando estudiaba en Barbosa, si sacaba A, los papás de los demás muchachos se quejaban contra la maestra porque sus hijos sacaban D y F. A veces me escondían mi libreta, hasta que un día una amiguita me vio llorando y se lo dijo a su mamá, y ella se lo dijo a la maestra. Desde entonces ya nunca me rechazaban por sacar A”, nos indica Juanita con alegría.

Sobre lo que más recuerda del barrio, Juanita comenta: “ Me criaron en la casa, por eso no tengo muchos recuerdos de Puerta de Tierra, pero sí recuerdo que siempre sacaba buenas notas y aun así Miss Rengel no nos dejaba pasar ni una en la Brumbaugh. La que luego fue Miss Orta estudió conmigo y luego le dio clases a mis hijos. También recuerdo que a mi esposo Tomás, que en paz descanse, todo el barrio lo conocía como “Gabino”, que era el nombre de su papá. Trabajó en la Volvo, y con Rey Santana y con Pellegrini. En Puerta de Tierra había muchos vecinos y mucho aprecio y respeto entre ellos. Todos velaban a los hijos de los demás, había más orden, no había maldades ni pocas vergüenzas. Yo sí salía al cine, al circo, a la playa o a visitar otros familiares, siempre con mi familia. Pero la gente grande acompañaba a los grupitos que formábamos para ir al parque a correr bicicleta. Uno se criaba ‘zángano’ porque no se aprendían cosas malas ni en la calle ni en la casa.”

Juanita es un ejemplo verdadero para las generaciones actuales sobre cómo era la buena crianza que se daba en el Puerta de Tierra del ayer.