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Luis A. Domínguez adquirió su apodo “Cocodrilo” cuando trabajó como maestro de natación en la Liga Atlética Policiaca.
(Para Primera Hora / Carlos Giusti)
 

“Dame una piragua
Por
Jessica Pérez Cámara

Piragua en mano, sonrisa en boca, el “Cocodrilo” no necesita acercarse a sus “presas”, casi todos niños, para que vengan a él. “Azul, rojo o arcoiris”, les ayuda a escoger.

Y es que este cocodrilo es el más amigable de todos. No se trata de un personaje de ficción, ni de un cuento de niños. Bueno, sí, de niños sí. Pero es real.

Cocodrilo es el apodo de Luis A. Domínguez, el conocido piragüero, amigo de los políticos, los comediantes y, sobre todos, de los niños que cada fin de semana visitan el parque Luis Muñoz Rivera, en Puerta de Tierra.

Todos los fines de semana, desde hace 34 años, Cocodrilo vende piraguas - antes lo hacía con mantecados- en el mismo lugar donde a veces funge de paramédico, guardia de seguridad y hasta niñero.

Su apodo, recuerda, proviene de cuando él trabajaba como maestro de natación en la Liga Atlética Policiaca.

“Una vez estábamos en Barranquitas y estaba jugando con unos niños en la piscina a que yo era el cocodrilo y los perseguía. Es un recuerdo bien bonito”, rememora.

Para Domínguez “todavía hay que raspar mucho”, pues tiene 16 cocodrilitos, como él les llama a sus 10 hijas y seis varones. También tiene 15 nietas y un nieto. Es por eso que no piensa en dejar su oficio.

“Se me ponen tristes mis clientes y dicen que se les fue su Cocodrilo”, dice con nostalgia para revelar que tiene 55 años y adelanta que “aún me quedan 55 más”.



Un dato curioso es que Cocodrilo lleva tantos años en el parque que ya se lo conoce de rabo a cabo, incluso sus palomas. Narra que cuando llega en las mañanas las pone a ejercitarse. Sí, a ejercitarse.

“A las palomas les digo curi, curi, curi, vienen a mí y las pongo a caminar cinco vueltas de arriba abajo, para cansarlas, y les doy maíz”, según explica, y añade que lo hace para que no “molesten” a los que se sientan en los banquitos de “su área del parque”. Dominio total.

Domínguez no sólo vende piraguas los fines de semana, sino que es un trabajador incansable. Durante los días de semana, va a pescar a La Coal en Puerta de Tierra. En su dingy viaja hasta una milla mar adentro en la bahía de San Juan, y por las noches, bucea frente a la boca de El Morro.

Amigo de todos
Además de los pequeños, Cocodrilo también es amigo de los políticos.

Entre los clientes que más le frecuentan, o “de los que me acuerdo”, explica, están el secretario de Estado, Kenneth McClintock; los ex gobernadores Aníbal Acevedo Vilá, Pedro Rosselló y Carlos Romero Barceló, así como el alcalde de San Juan Jorge Santini.

También lo visita regularmente la escritora Rosario Ferré, a quien conoció un día platicando sobre política y se convirtió en su fiel clienta, asegura el trabajador.

Entre otras figuras públicas que él recuerda haber servido el refrescante antojo figuran los comediantes Sunshine Logroño, quien lleva a su nieto, Silverio Pérez y Raymond Arrieta.

“Todos vienen y me dicen: ‘Cocodrilo, dame una piragua’”, comenta.

Publicado en El Nuevo Día, martes, 10 de febrero de 2009