Cuentos y Anécdotas

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Durante 30 años, estos dos caballeros se han dedicado a endulzar miles de vidas.


“Dúo dinámico” que refresca Puerta de Tierra
Por Carmen Arroyo Colón

Pascual Pacheco Toledo y Julio Vélez Soto son un “dúo dinámico” lleno de sabor. 

Este par de amigos lleva 30 años juntos vendiendo piraguas en Puerta de Tierra, frente al condominio Torre de la Reina y el parque Luis Muñoz Rivera.

Pacheco Toledo es el dueño del carrito de piraguas y Vélez Soto es su compañero de labores. 

El primero es veterano de la guerra de Vietnam y se interesó por la venta de las piraguas por amistades en el negocio. El segundo cayó en esta industria después de dedicarse a múltiples trabajos.

Vélez Soto comenzó a vender piraguas a los 19 años. Antes fue fotógrafo y tuvo su 
negocio en Santurce. 

A sus 74 años, tiene un sentido del humor muy agudo. Aseguró que “yo me he quedado (en el negocio de las piraguas) por las conexiones que tengo con San 
Pedro”.

Asimismo, dijo que antes las piraguas costaban cinco centavos y casi no se vendían. “Ahora son más caras y se venden que se acabó”, aseguró.

Pacheco Toledo, por su parte, expresó que, por su ubicación y la reputación de sus piraguas, son varias las figuras públicas que acuden a disfrutar de esta tradicional 
bebida. Entre éstos menciona al gobernador Aníbal Acevedo Vilá, el senador Antonio J. Fas Alzamora, los productores y animadores Luisito Vigoreaux y Héctor Marcano y el rapero Vico C, entre otros.

Las piraguas están disponibles en 25 sabores, pero los preferidos por los clientes son: limón, crema, tamarindo, frambuesa, guayaba y parcha

La piragua de limón es la favorita del licenciado Gerardo Pavía, un asiduo cliente de estos piragüeros. “Cuando uno se sulfura mucho, viene aquí, se toma una piragua y 
se olvidan los problemas”, indicó el abogado. 

“Estamos quedando nosotros de milagro y ya vino uno de una funeraria y me estaba ofreciendo un especial”, afirmó Vélez Soto quien no pierde tiempo para hacer un chiste. El hombre se refiere a los pocos piragüeros que quedan en el área donde hace varias décadas sobrepasaban la docena.

Pacheco Toledo expresó que el trabajo de un piragüero es sacrificado y complicado, por lo que tuvo que vender el otro carrito que tenía. 

Ahora se le suman otros problemas. Por ejemplo, mencionó que “eso del IVU (Impuesto a la Venta y Uso) me tiene loco”.

A pesar de esto, el dúo expresó que continuará vendiendo piraguas hasta que Dios quiera. 

“El miércoles, puede ser que me retire”, dijo Vélez Soto en alusión al día del sorteo de la loto. Mientras la suerte le llega seguirá con las piraguas, las que dice son las mejores de Puerto Rico.

El Nuevo Día