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Biografías |
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Martín Fernández Bonilla
Por Bibiana Hernández
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Don Martín Fernández Bonilla nació en Naguabo el 11 de noviembre de 1884, hijo de español y puertorriqueña. Fueron sus hermanos María Fernández de Calderón, Felícita Fernández y José Manuel Fernández. Cuando apenas era un adolescente aprendió el oficio de tabaquero, y en los talleres de tabaquería pasó lo mejor de su juventud.
Vino a vivir en nuestro barrio en 1905. Desde joven una de sus mayores preocupaciones eran las condiciones de trabajo de los obreros, por lo cual apoyó vehementemente la causa laboral defendida por la Federación Libre de los trabajadores de Puerto Rico. Fundó, propagó y mantuvo al Partido Socialista.
También fundó en 1910, junto a Baldorioty Vega, Luis F. Quiñones, Pedro San Miguel, Rivera Martínez y otros, la publicación de los tabaqueros de Puerto Rico, llamada “Nuevos Horizontes”. En ella colaboró por medio de escritos que favorecían la causa de los trabajadores, bajo el seudónimo “Fátima". También escribió para la publicación del Partido Socialista, “Unión Obrera". Bajo la inspiración de Eugenio Sánchez López laboró en los organismos pro lucha obrera hasta marzo de 1912, cuando se unió a los representantes obreros.
Debido a su propio esfuerzo, laboriosidad, honradez e integridad de carácter, don Martín logró crearse una posición más desahogada fuera del taller. Contrajo matrimonio con doña Cruz Loubriel Cueto, procreó cuatro niñas, Aida, Lydia, Irma y Daisy, y se dedicó al hipismo. Luchó enérgicamente por mantener la moral y pureza de ese deporte. Fue un íntegro y escrupuloso sostenedor de varias entidades oficiales hípicas.
Pero su progreso económico no hizo que dejara su generosidad para con los necesitados ni olvidara la causa obrera y el dolor y la miseria de los que fueron sus compañeros de trabajo. Toda su vida estuvo activo como miembro de la Unión de Tabaqueros Núm. 460 de San Juan.
En 1924 don Martín construyó una hermosa residencia en la esquina de
una calle sin nombre en la parada 7 1/2 , casi al final de la Calle San Agustín. En esa época dicha calle era un estrecho camino pedroso, arenoso y amurallado. Entonces don Martín quiso darle vista a su casa y embellecer el área, y solicitó permiso al municipio para derribar las murallas y construir una calle firme. Se le concedió la debida autorización y el proyecto se llevó a cabo rápidamente, siendo pagados casi todos los gastos por él. Todo Puerta de Tierra lo consideraba como un hombre lleno de cualidades e ideas positivas, de reconocida reputación, laborioso, caritativo, y padre de una familia modelo.
En 1930 don Martín se trasladó a Estados Unidos para someterse a una operación en la garganta en la clínica de los Hermanos Mayo. Estaba lleno de optimismo y de entusiasmo. Pero desafortunadamente falleció el 26 de junio de ese mismo año. El barrio entero quedó conmovido y guardó luto como tributo a la memoria de aquel bondadoso hombre y sincero amigo. Y no
solamente en Puerta de Tierra sino en todo el movimiento obrero de la isla se sintió un duelo profundo ante su deceso. Instituciones de las cuales formó parte, como la Comisión Hípica Insular, la Asociación Hípica de Puerto Rico, los Hipódromos Quintana y Las Monjas, la Federación Libre y el Partido Socialista, también expresaron gran pesar. Sus restos fueron traídos desde el puerto de Nueva York y llevados a la Federación Libre, donde
permanecieron en capilla ardiente entre guardias de honor formadas por delegados de varias instituciones, entre ellas delegaciones de Puerta de Tierra y Santurce. Luego fueron llevados hasta el Teatro Municipal (actual Teatro Tapia) y entre el teatro y la Escuela José Julián Acosta, la comisión de duelo formada por representantes de todas las instituciones hizo uso
de la palabra, reanudando la marcha hacia la Iglesia San Agustín y luego hasta el cementerio de
Santurce.

El 22 de abril de 1933, a solicitud de innumerables firmas de vecinos y amigos y con el consentimiento del City Manager, Hon. Jesús Benítez Castaño, la Junta de Comisionados del Gobierno de la Capital aprobó la Resolución Núm. 102, la cual ordenó la instalación de rótulos de hierro aporcelanado con el nombre de Avenida Martín Fernández en cada esquina de aquel sendero municipal sin nombre, "estrecho camino pedroso, arenoso y amurallado" que don Martín había modernizado. El 5 de mayo de 1933 se publicó la resolución en la prensa y se le envió una copia a su viuda.
En la proclama se describía la calle de la siguiente manera: "comprende verticalmente desde la Avenida Ponce de León, cruzando la Calle San Agustín hasta la Avenida Fernández Juncos, a nivel de la parada 71/2, en Puerta de Tierra".
Los rótulos fueron instalados el día en que don Martín hubiera cumplido cincuenta años, el 11 de noviembre de 1934, y después de noventa y dos años volvieron a ser instalados, en febrero de 2026.
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Fuentes:
-U.S. National Archives and records Administration (NARA)
-New York, New York City Municipal Deaths, 1795-1949
-Censo 1910, 1920, 1930
-El Mundo, Lunes, julio 7, 1930 P.3
-El Mundo, Viernes, junio 27, 1930
-El Mundo, mayo 5 de 1933 P.5
-El Mundo, Viernes, noviembre 16 de 1934 p.15
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