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El Padre John A. Lynch, o Juan Lynch, fue un sacerdote católico y misionero nacido en Nueva York o Pennsylvania en 1862. A finales del siglo 19 fue ordenado sacerdote en la orden Redentorista, caracterizada por misiones de pueblo y trabajo pastoral en comunidades marginadas. Cuando comenzó su pontificado en 1903, el Papa Pío X solicitó sacerdotes Redentoristas para establecer misiones. Los primeros voluntarios provinieron del estado de Florida, donde se encontraba el P. Lynch. Los Redentoristas ya tenían parroquias en Santurce, Arecibo, Ponce y San Juan. Lynch fue enviado a Mayagüez. El pueblo no se encontraba desarrollado completamente aún, pero en dieciséis años el Padre Lynch levantó cinco escuelas: cuatro en las montañas y una en la playa, donde se educaba a las futuras maestras de las escuelas restantes.
El 17 de febrero de 1911 el P. Lynch llegó a Puerta de Tierra después de veinte párrocos anteriores, pero fue el primero de la Orden Redentorista. Al principio el Padre Lynch trabajó solo pero al llegar varios otros religiosos creó la comunidad canónica de Redentoristas en Puerta de Tierra El barrio se encontraba inmerso en pobreza, epidemias, y varios sucesos de incendios, además de ser una comunidad parroquial desatendida y desorganizada. Ya la Iglesia San Agustín estaba fundada desde 1889 pero el 18 de septiembre de 1912 se constituyó formalmente la comunidad redentorista en Puerta de Tierra con él como miembro. En 1913 Lynch estableció el Colegio San Agustín con la ayuda de la Legislatura y del abogado José de Diego, aprobando la ley que transfirió 4,400 metros cuadrados a la Orden Redentorista para construir el Colegio y operarlo de forma gratuita o muy económica para niños pobres del barrio por 15 años. En 1914 empezó la construcción del Colegio, el convento, la Iglesia en cemento y la casa parroquial, terminándose las obras en 1915. Posteriormente llegaron monjas de Notre Dame a impartir clases a los novecientos estudiantes que atendía el Colegio.
En 1919 Lynch solicitó ayuda a la iglesia de Schenectady en Nueva York para reconstruir escuelas, iglesias, asilos y hospitales que fueron destruidos por el terremoto de 1918. Se necesitaban doscientos mil dólares. Sin embargo, fueron criticados, tanto él como la Orden Redentorista en Puerto Rico, por su forma denigrante de describir la condición del país como atrasado, inculto, y habitado por salvajes ignorantes y faltos de higiene, con el propósito de inspirar lástima y mover a compasión a la parroquia de Schenectady, en lugar de enaltecer la cultura puertorriqueña, el patriotismo y valor de sus jóvenes yendo a la guerra, la generosidad de su gente al comprar bonos y otorgar dádivas a la Cruz Roja, la existencia de una eficiente red de carreteras, la abundancia de frutos producidos en la isla, y la laboriosidad de sus trabajadores.
Pero a pesar de estos señalamientos, P. Lynch administró los sacramentos aun durante epidemias y tras incendios, realizando decenas de bautizos, celebrando casi quinientos cincuenta matrimonios en un solo año, proveyendo albergue y alimentos a las víctimas y atendiendo personalmente a los enfermos durante la epidemia de poliomielitis de 1916-17, la de influenza en 1918, y las de malaria y meningitis en 1920. A su vez el Padre Lynch promovió la educación cristiana, el catecismo y la salubridad junto con asociaciones parroquiales. Por su caridad
heroica lo llamaban “el Padre de los pobres”. Fue un párroco activo, pionero de la acción social católica cuando no existía la asistencia social como la conocemos hoy. Se decía que en diecisiete años los Redentoristas habían logrado mucho más que los españoles en cuatrocientos años. Lynch aparece en crónicas históricas, registros sacramentales, notas parroquiales y relatos sobre la historia social de Puerta de Tierra.
Al ausentarse por motivos de salud el Rvdo. Carl "Charles" S. Hoff en 1921, el P. Lynch fue nombrado nuevamente Superior P.P. Redentoristas de Puerta de Tierra. La parroquia/dependencia redentorista que él consolidó ofrecía en ese tiempo servicio en inglés diariamente, algo notorio en la isla entonces.
La agenda no escrita buscaba la separación formal entre la Iglesia Católica, que ejercía el control, y el Estado, una relación que los estadounidenses censuraban debido al papel dominante y opresor que esta fe desempeñó en Puerto Rico durante siglos. Si bien el gobierno español financió el ministerio, este se sometió estrictamente a los mandatos religiosos durante los períodos monárquico y republicano. Descrito de la siguiente manera:
“Esta isla [Puerto Rico], como un niño dócil, sigue a la madre patria y descansa en el seno de la Iglesia Católica”. La interdependencia centenaria debía terminar para cumplir con los ideales de libertad religiosa propugnados por Estados Unidos. Un corolario de este objetivo fue la deconstrucción de la alianza espiritual y cultural. A principios del siglo XX, el padre redentorista John Lynch, encargado de la Iglesia de San Agustín, mencionó a su supervisor en Baltimore, el padre Joseph Schenider, una preocupación significativa relacionada con las lealtades religiosas:
En referencia a la reunión trienal, solo hay una pregunta que nos gustaría que se discutiera: ¿Hasta qué punto debemos mantener las parroquias de Puerto Rico las costumbres y prácticas tradicionales del pueblo? Por ejemplo, en las procesiones del 8 de diciembre, la festividad del Corpus Christi, las devociones de mayo y la procesión del Viernes Santo se utiliza el ritual español. El obispo de Puerto Rico lo utiliza.
El catolicismo estadounidense era diferente a la versión española. La nueva iglesia parroquial católica del Distrito Histórico de Puerta de Tierra, la Iglesia de San Agustín, subrayó esta realidad. Establecida de forma inestable durante la década de 1880 como una de las parroquias del Viejo San Juan, fue completamente reinventada por los redentoristas a principios del siglo XX. Para los lugareños era desconocido el concepto de una parroquia con una escuela parroquial gratuita, así como un papel social activo en la comunidad. El templo de moda, el convento de distinguida arquitectura, la elegante casa parroquial y la majestuosa escuela del recinto subrayaban su novedad.
El P. Lynch falleció en 1920, posiblemente a causa del agotamiento por su intenso servicio. Fue muy sentida su partida, ya que su obra es símbolo de transición en que comunidades religiosas ministraban sacramentos pero también ayudaban al desarrollo socioeducativo de barrios humildes como el nuestro.
Referencias:
-El Mundo, Martes 25 de noviembre 25 1919 pág.3, En Pto. Rico viven muchos salvajes. declara el P. Lynch
-El Mundo, Sábado 30 de julio de 1921, El Rvdo. Hoff de viaje.
-Frank Otto Gattel (editor), “Puerto Rico Through New England Eyes, 1831-1834,”Journal of Interamerican Studies, p282.
-Carta al padre Joseph Schenider del padre John Lynch, 11 de diciembre de 1914, Archivo de la Parroquia de San Agustín,
Puerta de Tierra, San Juan de Puerto Rico.
-Formulario del National Register of Historic Places, Distrito Histórico de Puerta de Tierra.
-https://www.puertadetierra.info/edificios/colegio/colegio_san_agustin.htm
-https://www.puertadetierra.info/edificios/iglesia_%20S_%20A/iglesia_sa.htm
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