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Genara Pagán de Arce
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Despalilladoras en el taller de la Porto
Rico American Tobbaco Company, Puerta de Tierra.
1912 |
Genara Pagán nació en Puerta de Tierra, San Juan, a finales del
siglo XIX. Cursó estudios formales sólo hasta el quinto grado. Comenzó a trabajar como despalilladora en la
industria del tabaco, en la fábrica de cigarros "La Colectiva",
donde se desató una de las primeras huelgas de las trabajadoras.
Como mujer trabajadora, se enfrentaba a los salarios más
miserables y terribles condiciones de trabajo. Al igual que
otras mujeres, Genara se dio cuenta de la importancia del
sindicalismo y la militancia para lograr el cambio social. Ella
surgió como una líder de un grupo de trabajo durante la huelga
de mujeres en 1914.
Desde comienzos del siglo la Federación Libre de Trabajadores había incorporado
mujeres en sus uniones, especialmente en aquellos oficios en que
trabajaba un alto por ciento de ellas. En 1915, el Partido
Socialista se fundó como la sección política de esta unión y este partido
se convirtió en el primer partido que exigió el voto para las mujeres. Esta organización trató
de organizar y educar a las trabajadoras activamente para
prevenir la caída del nivel salarial de todos los trabajadores
por causa de los bajos salarios de las trabajadoras. En un
informe de la federación en 1905 se mencionaba que habían unas
12 uniones de mujeres, entre ellas de tabaqueras, costureras y
bordadoras.
La muerte del esposo de Genara en la Primera Guerra Mundial (en
la que el servicio militar era obligatorio, de acuerdo con el
nuevo régimen norteamericano) motivó su decisión de viajar a
Nueva York con su hijo en 1917, porque - según
recuerda su hija
adoptiva Julita Rivera de Vicenti - "ella quería adelantar el movimiento
feminista puertorriqueño." Allí, Genara experimentó de primera
mano las luchas de las mujeres sufragistas. Trabajó como
operadora de una máquina en una fábrica de blusas de mujer en la
que, como resultado de la calidad de su trabajo y su liderazgo,
pronto se convirtió en supervisora. Al igual que en Puerto Rico,
Genara siguió prestando servicios y militando en el movimiento
sindical, en colaboración con los sindicatos del tabaco en Nueva
York. (particularmente la Unión 440).
Las boncheras y roladoras de capa de la
fábrica en la Porto
Rico American Tobbaco Company en La Marina, organizaron la unión de
tabaqueras número 453 que se afilió a la CMIU, probablemente a
fines de 1916 o principios de 1917. La unión 453 mostró la
tenacidad de organizadoras como
Genara Pagán que la presidía al momento de la huelga de 1919
contra el "Trust".
Mujeres de la unión 453 asumieron puestos de liderato más allá
del movimiento sindical. Por ejemplo varias, entre las que
estaban Carmen Puente, Emilia Hernández y Genara Pagán,
representaron la unión en el Primer Congreso de Trabajadoras en
1920. La
tabaquera Emilia Hernández ocupó el puesto de presidenta y Pagán
sirvió de guía de las deliberaciones.
Varias de éstas presentaron y lograron la aprobación de una
resolución que le tramitaron al gobierno colonial en la que
proponían legislación para que las madres lactantes tuvieran
tiempo y espacio con sus hijos en sus lugares de trabajo.
Como parte de su programa de acción y como muestra de la
importancia que había logrado la mujer en la organización
obrera, la Federación Libre auspició en 1919 el Primer Congreso
de Trabajadoras de Puerto Rico, bajo la conducción de las
líderes Emilia Hernández y Genara Pagán, al que asistieron
representantes de grupos obreros compuestos exclusivamente por
mujeres, tales como organizaciones de tabaqueras,
despalilladoras, dependientes, bordadoras, trabajadoras
domésticas, lavanderas, escogedoras de café y costureras.
Podemos nombrar a Josefa Pérez, Concha Torres, Paca Escabí
de Peña, Francisca Andújar, Rafaela López Negrón, and Isabell
Gatell, además de Juana Colón, Elvira Matos, Amparo
Miranda, María Orta, Ricarda Bruno y Rivera, Julia Infante, y
María L. De Jesús, quienes manifestaron las preocupaciones
concernientes a las mujeres trabajadoras. Entre
los objetivos del congreso estaban laborar «por el
establecimiento de iguales derechos y privilegios tanto para la
mujer como para el hombre en el orden social, político y
económico y conseguir la aprobación de legislación social
relacionada con el salario mínimo, la reducción de las horas de
trabajo y el mejoramiento de las condiciones de vida, salud y
educación de las trabajadoras. Apoyaban el sufragio femenino sin
restricciones para así incorporar a la mujer en todos los
aspectos de la sociedad y demandaban el derecho de la misma a
participar en la legislatura, de modo de poder influir
directamente en la aprobación de leyes sociales.
Genara Pagán y Carmen Puente se unieron a la
Asociación Feminista Popular, que era una organización
sufragista vinculada a la FLT. En otras arenas, Pagán y Puente
estuvieron activas en la campaña electoral de 1920 dirigiéndose,
desde la tribuna, a favor del Partido Socialista. Sin embargo, a
pesar del liderato y militancia desplegados, estas sindicalistas
no pudieron escalar la estructura de liderato local de la CMIU,
ni integrarse a su Cuerpo Consultivo Conjunto, o a los niveles
superiores de la FLT. Desde una perspectiva comparada, como en
los Estados Unidos, los hombres retuvieron el control de los
niveles superiores. Las mujeres asumían puestos de liderato, en
uniones locales, sólo cuando ellas constituían grandes mayorías
de la matrícula.
La unión 453 tuvo una existencia fugaz y desapareció entre 1920
y 1923, cuando muchas uniones de tabaqueros fracasaron. El
ascenso de Pagán en el movimiento obrero, más allá de la
presidencia de una unión local de tabaqueras, se dio a través
del matrimonio. Se casó con un viudo y sindicalista prominente,
Prudencio Rivera Martínez, y crió a sus ocho hijos.
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Cuando, en 1919, el Congreso de los Estados Unidos concedió a la
mujer el derecho al voto, Genara y otras puertorriqueñas
feministas quedaron sorprendidas de la ignorancia de los
funcionarios en el Gobierno en relación con la aplicabilidad de
la enmienda en Puerto Rico. Al enterarse acerca de la confusión
sobre la nueva ley Genara Pagán se propuso aclarar esas dudas.
Viajó a Puerto Rico a principios de 1920 y decidió desafiar la
aplicabilidad de la ley, al registrarse como votante el 1 de
septiembre de 1920, pues tenía
más de 21 años de edad y era ciudadana de América del Norte. Genara Pagán, como representante de la Federación Libre de
Trabajadores, radicó un pleito legal ante la Junta Local de Inscripciones exigiendo
su derecho al voto pero perdió
el caso. Es
entonces censurada por una de las líderes sufragistas
-Milagros Benet de Mewton- quien anteriormente había manifestado
su confianza de que una vez otorgado el sufragio en Estados
Unidos, la ley regiría en Puerto Rico.
Sucesos posteriores comprobaron el error de
la Sra. Benet. La acción de Genara creó un "estado de emergencia",
obligando al gobierno de Puerto Rico a consultar la Oficina de
Asuntos Internos en Washington, que decidió que la nueva
enmienda a la constitución no era válida para las mujeres de
Puerto Rico. Su acción, probablemente motivada por la ardiente
lucha sufragista vivida en Nueva York, puso de manifiesto dos de
los hechos más conflictivos que afectaron a las feministas y
puertorriqueños en general durante las décadas siguientes: la
situación colonial de Puerto Rico y la obstinada renuencia del
Estado para aprobar leyes a favor de la mujer. En 1924, Milagros
Benet que fue miembro de la Liga Social Sufragista y presidenta de la Women's
Pan American Association (Asociación
Panamericana de Mujeres) también demandó a la Junta de
Inscripción. Este caso también se perdió, pero los casos fueron
significativos en el descubrimiento jurídico de la
discriminación por razón de sexo, obligando a la Junta a definir
el status de la mujer respecto a un asunto de tan vital
importancia.
El Partido Republicano, de Rafael Martínez Nadal, y el Partido
Socialista de Santiago Iglesias Pantín y Bolívar Pagán,
ratificaron un pacto para las elecciones del 1924. Esta
coalición una vez adviniera al poder se comprometería a endosar
el sufragio universal.
Las mujeres sufragistas republicanas y socialistas decidieron
unirse y ayudar a la Coalición en la campaña electoral. En
septiembre de ese mismo año, las dirigentes de la Liga Social
Sufragista y la Asociación Puertorriqueña de Mujeres
Sufragistas se reunieron en Puerta de Tierra y acordaron a
trabajar juntas para el triunfo de la Coalición y demandar el
sufragio universal. Sin embargo, esta propuesta de colaboración
nunca se materializó. Muy pocas actividades fueron celebradas
conjuntamente por estos dos grupos, que se limitaron a dos o
tres conferencias y las conversaciones sobre el sufragio que se
llevaron a cabo en la Seamen's Federation en Puerta de Tierra.
La Liga Social Sufragista tampoco incorporó a las mujeres
trabajadoras, en las campañas organizadas a partir de septiembre
de 1924. Después de esta fecha las estrategias de la Liga se
centraron en estas áreas fundamentales: reclutamiento de nuevos
miembros y obtener el apoyo de otros grupos feministas en los
Estados Unidos y América Latina. A lo largo de la década de los años veinte, se radicaron varios
proyectos legislativos, pero ninguno fue aprobado, ante la
resistencia machista de los legisladores. Fue en 1929 cuando se
aprobó la primera ley de sufragio femenino, pero extensiva solo
a las mujeres que supieran leer y escribir. Finalmente, en 1935
se rectificó la ley, para hacer extensivo el voto a todas las
mujeres de la isla. Genara
vuelve a Nueva York y regresará definitivamente a la Isla en
1926. En Puerto Rico continúa activa en el movimiento sindical
"desde su casa". Sus responsabilidades como madre adoptiva de
los ocho hijos del líder obrero Prudencio Rivera Martínez no le
impiden seguir colaborando en las luchas obreras. Aparece en la
línea de piquetes, cocina para los obreros en huelga; cose,
borda y teje durante las noches para recaudar dinero para
obreros en huelga; y enseña con su ejemplo el compromiso y
espíritu de solidaridad para con las luchas obreras. Genara que había sólo cursado estudios
formales hasta el 5to. grado, pero que con su vida muestra la
gran sabiduría que poseía, muere en 1963.
Bibliografía El Género y la
descomposición del oficio del tabaquero en Puerto Rico,
1899-1934
Juan José Baldrich La
lucha por el sufragio femenino en Puerto Rico 1896-1935,
María de Fátima Barceló Miller, (Río Piedras: Centro de
Investigaciones y Huracán, 1997), La
mujer en la lucha, Azize, págs. 180‐182. A Commentary on
the Works of Three Puerto Rican Women Poets in New York
Yamila Azize Vargas
Breaking boundaries: Latina writing and critical readings
Escrito por Asunción Horno Delgado, 1989
Latina Legacies: Identity, Biography, and
Community
Vicky L. Ruiz, Virginia Sánchez Korrol, 2005
Puerto Rican Women's History
New Perspectives
Félix V. Matos Rodríguez and Linda C. Delgado
Luchas de la Mujer en Puerto Rico 1898 1919
Yamila Azize Vargas, 1979
Participación de la Mujer en la Historia de
Puerto Rico
(las primeras décadas del siglo veinte)
Dra. Celia E. Cintron, 1986
Justicia, 16 de agosto de 1920, p. 9
El Mundo, 3 de septiembre de 1920
Ibid., 17 septiembre 1920, 6 enero 1921.
Gran
Historia Ilustrada de Puerto Rico
El Nuevo Día Educador
La lucha por el sufragio femenino.
Martes, 9 de octubre de 2007
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