Biografías

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Manuel Piñeiro Morales

Por Bibiana Hernández Suárez
     

En el barrio de Puerta de Tierra, y en especial en el Falansterio, la familia Piñeiro siempre ha sido muy querida y recordada. Su historia comenzó cuando el matrimonio compuesto por el isabelino Manuel Piñeiro Rodríguez, maestro panadero de oficio, y su esposa Francisca Morales Rodríguez, ama de casa oriunda del barrio El Cachete en Manatí, llegaron a nuestro barrio a mediados de los años 20, así como lo hicieron muchas familias del interior de la isla. Los Piñeiro procrearon diez hijos e hijas: Rafael, Manuelito, Ángel, Rubén, Olga, Mirta, Manuel (“Junior”), Héctor (“Tito”), Carmen Reina y Ricardo (“Richard”). Y de esta gran familia y de nuestro barrio, nos ofrece sus gratos recuerdos el líder sindical Manuel Piñeiro Morales.

Manuel nació el 22 de octubre de 1939, por comadrona, en el Laberinto de Puerta de Tierra. Su papá le puso el nombre de Manuel en memoria de Manuelito, el segundo de sus hijos, quien murió siendo un niño. Manuel estudió en las escuelas Martin Grove Brumbaugh y Dr. José Celso Barbosa del mismo barrio, y luego estudió en la Central High School de Santurce. Posteriormente se graduó del Instituto Comercial de Puerto Rico, recibiendo dos títulos en Contabilidad, equivalentes a lo que hoy sería un Bachillerato.
Sobre su trayectoria como ser humano, Manuel nos indica que mientras estudiaba en la Central, trabajó con Carlos Bueso como ayudante de fotografía. Al graduarse, comenzó a trabajar con el CPA Ramón Rodríguez Ema y luego trabajó como supervisor en Zequeira Distributors, un establecimiento de productos de belleza. Más adelante fue cajero del National City Bank del Viejo San Juan, y finalmente entró a trabajar en 1974 como empleado de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (A. A. A.), de la cual se jubiló hace veintiún años. 

Al pasar los años, Manuel, conocido por todos en la A. A. A. como “Manolo”, y en su familia como Junior, se unió a un grupo de compañeros trabajadores con el fin de alcanzar mejores beneficios económicos y laborales, y ellos lo nominaron para dirigir el Capítulo de San Juan de la U. I. A. (Unión Independiente Auténtica), gremio que agrupaba a todo empleado regular o temporero de la A. A. A. Eventualmente Manuel fue electo presidente de dicho Capítulo junto a su grupo de compañeros, los cuales formaron la directiva. 

Con el tiempo, un grupo de empleados temporeros se acercó a Manuel para que los representara para sus nombramientos, ya que llevaban siete años como temporeros habiendo plazas vacantes para ser nombrados, lo cual contradecía el convenio colectivo, e inclusive las plazas que ellos mismos ocupaban. De inmediato Manuel, junto a su directiva y este grupo de empleados temporeros, le reclamaron al presidente de la U. I. A. que ya era tiempo de que estos trabajadores fueran nombrados empleados regulares para poder recibir los beneficios que hacía siete años no tenían. Finalmente se lograron los nombramientos.

Luego de esto Manuel se postuló para la presidencia de la U. I. A., y aunque no fue electo, continuó como asesor de las directivas, ayudando a muchos empleados con sus jubilaciones y auditando los trabajos y el progreso de los trabajadores, hasta que él mismo se jubiló. En muchas ocasiones tuvo fuertes encontronazos con los dirigentes de la U. I. A. durante su lucha sindical a favor de los unionados, pero no se amilanó porque, según él mismo nos dice: “Yo siempre le señalé a mis contrarios que yo soy un hombre de barrio, que soy de Puerta de Tierra, y por lo tanto nada ni nadie me va a amedrentar.”

En cuanto a su trayectoria como deportista, Manuel, al igual que sus hermanos Rafael, Rubén y Ángel,  jugó con el equipo Caribe Fútbol Club  en el Torneo Preolímpico y con la Selección Nacional en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Colombia 1946, en Venezuela 1959 y Jamaica 1962. Jugó también con los Caribes en el Campeonato de Liga (1947), con Río Piedras (1948) y con los Arqueros Verdes (1949), ganando el Campeonato de Liga de ese año, y con Santurce de 1949 a 1951. Regresó con los Caribes en 1955, proclamándose Campeones del Torneo Cuadrangular (Copa Comercial García 1956). Manuel continuó jugando con los Caribes hasta el 1962, y fue exaltado a la Galería de Inmortales del Fútbol Puertorriqueño en el 2013.

Actualmente Manuel está felizmente casado con la Sra. Marissa Saavedra, dama de origen chileno pero tan puertaterrense como su esposo. Manuel también tiene un hijo y dos hijas, cinco nietos y una nieta, y dos bisnietos. 

Sobre su amado e inolvidable barrio, nos indica: “En Puerta de Tierra se disfrutaba una calidad de vida enorme, extraordinaria, maravillosa, debido a que no existía la droga de modo tan comercial como existe hoy. Se podía disfrutar de los deportes en el parque Muñoz Rivera y el Canódromo, sin miedo a asaltos. Además, se celebraban unas Fiestas de Cruz apoteósicas. También celebrábamos las Noches de San Juan a plenitud. Teníamos dos cines, el Eureka y el Lara. Puerta de Tierra era un barrio donde todos los que residían en él eran como una familia. Se entrelazaban los residentes de los residenciales públicos o caseríos, con los de los ranchones y con los del Falansterio. De mi barrio salieron grandes deportistas.” 

Manuel es testimonio viviente de que ser puertaterrense es algo que se lleva en el alma por siempre, donde sea y ante quien sea.