Biografías

Marcolina Martínez Vda. de Fernández Náter
Por Bibiana Hernández Suárez 
 


Frecuentemente se piensa que todo lo que existe en Puerto Rico surgió con el advenimiento del E. L. A., pero antes de la existencia de dicho sistema de gobierno hubo personas que colaboraron con gran dedicación en pro del país, defendiendo  los pobres, a los niños y niñas, y los derechos de la mujer. Y esa fue la misión de vida de Marcolina Martínez.

Doña Marcolina Martínez Gómez Viuda de Fernández Náter, llamada cariñosamente "Marcola", nació en Aguas Buenas el 25 de abril de 1881. Vivía en su pueblo ocupada en labores domésticas hasta que casi contando ya con 21 años contrajo matrimonio con el médico vegabajeño Manuel Fernández Náter, hijo del ilustre periodista, poeta, autor y humanista asturiano criado en Puerto Rico, don Manuel Fernández Juncos.

Su matrimonio le dio la oportunidad a Marcolina de realizar obras humanitarias por el bienestar del pueblo a través de muchas entidades sociales, junto a otras mujeres puertorriqueñas con las que compartía ideales y posibilidades. Así fue como Marcolina fue fundadora y presidenta del grupo El Centavo Escolar, entidad que creó los primeros comedores escolares en Puerto Rico. También fue presidenta de la Liga Antituberculosa de Puerto Rico y de la Asociación Protectora de los Niños Ciegos, y fue miembro de El Ropero de los Niños Pobres, la Asociación de Damas Protectoras del Hospital Municipal, la Asociación del Zapato de los Niños Pobres, el Comité Ejecutivo de la Cruz Roja Americana -durante la Primera Guerra Mundial-, el Club Cívico de Damas, y la Asociación Insular de Mujeres Votantes, lo cual la convirtió en una de las más destacadas sufragistas de la isla.

Desde finales del siglo 19 se intentó establecer en Puerto Rico una serie de capítulos de logias femeninas, pero las gestiones fueron infructuosas, ya que tenían corta duración. Pero en 1913 fueron fundados siete capítulos de logias femeninas: Juanita (Capítulo 1, San Juan), Aurora del Porvenir (Capítulo 2, Mayagüez), Esperanza (Capítulo 3, San Germán), Electa (Capítulo 4, Yauco), Caridad (Capítulo 5, San Juan), Loíza (Capítulo 6, Río Piedras) y Estela de Luz (Capítulo 7, Cabo Rojo). Unos años después, Marcolina, ya destacada líder feminista, fue nombrada Gran Matrona del Capítulo 5.

Ya en el siglo XX las puertorriqueñas comenzaron a organizarse en grupos como la Asociación de Maestros, la Cruz Roja Americana, las Hijas Católicas de América y la Liga Antituberculosa, para discutir los problemas que afectaban más directamente a la mujer. Se fundaron revistas puertorriqueñas sobre temas femeninos y, sobre todo, temas concernientes a la adquisición de derechos, las desigualdades de género, y la independencia económica. En 1919 se celebró el Primer Congreso de Mujeres Trabajadoras, en el cual se aprobó una resolución para defender el derecho electoral de las mujeres, y en el Primer Congreso de Trabajadoras de Puerto Rico hubo varios acuerdos, entre ellos lograr la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, incluyendo el derecho al voto.

Y dentro de este panorama en el país se desarrolló Marcolina, quien además de todo lo ya dicho, también fundó un Hogar Infantil y abrió un hospital, ambos en Puerta de Tierra. Y por medio de la logia organizó actividades para socorrer a las víctimas del incendio que se originó en el edificio Infanzón en 1915, plausible actitud que asumió Marcolina como líder de damas ante tal desgracia, cuando el violento fuego dejó en el desamparo a cientos de puertaterrenses. Las logias, tanto masculinas como femeninas, se personaron en el sitio del siniestro para socorrer a las víctimas, quedando éstos y muchos otros servicios de verdadera nobleza y generosidad plasmados en los documentos de la época.

El Hogar Infantil  Foto> Bibiana Hernández

Todavía se pueden ver las preciosas losetas sevillanas que forman el letrero de la entrada del Hogar Infantil, detrás de la estación de bomberos de Puerta de Tierra, mirando hacia el Archivo General. La estructura entera, ya en ruinas, es recuerdo triste y a la vez positivo del pasado intenso y caritativo de nuestro barrio, donde decenas de sus niños y niñas encontraron amor y amparo.

En 1940 Marcolina vivía en la Avenida Ponce de León # 160, lugar donde actualmente se encuentra lo que fue el Instituto Oftálmico de Puerta de Tierra y luego sede de un bufete legal. Esto significa que Marcolina residió en el barrio, aunque no sabemos por cuánto tiempo. Pero lo importante fue su obra, que tanto benefició a nuestra comunidad.

Marcolina falleció el 31 de diciembre de 1955, y sus restos descansan en el cementerio del Viejo San Juan. No existen muchos datos sobre su vida, pero de lo que sí existe certeza es que Marcolina Martínez fue y es un gran ejemplo para toda persona que sienta en su mente y en su corazón el deseo de servir al prójimo a toda costa, con firmeza, valor y amor.