Biografías

Margarita Ramos González 
Por Bibiana Hernández Suárez
 

Margarita Ramos González nació el 3 de agosto de 1951. Es una veterana artesana puertorriqueña,  importante ejemplo para todo el barrio de Puerta de Tierra, tanto en el ámbito profesional como en su calidad humana. Lleva más de 17 años como artesana y está adscrita a Fomento Económico de Puerto Rico, al Instituto de Cultura Puertorriqueña, a la Oficina de Turismo y al Municipio de San Juan, los cuales la acreditan como artesana adscrita.

Fueron sus padres el Sr. Marcelino Ramos Rodríguez, maestro de obras natural de Maunabo, y la Sra. Felícita González Rivera, ama de casa natural de Arecibo, pero criada desde pequeña en San Juan.  En segundas nupcias, doña Felícita se casó con el Sr. Enrique Velázquez Algarín, quien fue padre de crianza de Margarita, reconocido por los sanjuaneros como el portero del cine Rialto en la calle San Francisco (hoy Burger King), del cine Royal en la calle San Justo y del cine Roxy en la calle Cruz.

Margarita es nacida y criada en La Perla, pero llegó a Puerta de Tierra hace más de 42 años, de los cuales lleva 17 residiendo en el Falansterio. Es madre de tres hijos, el primero nacido en la calle Luna, la segunda nacida en La Perla, y la tercera nacida en Puerta de Tierra. Tiene seis nietos. La trayectoria de vida de Margarita es muestra de su amor, tanto por la ciudad antigua, como por la barriada de Puerta de Tierra.

Los trabajos artesanales de Margarita, quien es autodidacta, son originales y muy creativos. Su principal renglón es el trabajo en madera. Además de colores, pinceles, papel y carboncillo, los materiales que utiliza van desde sólidos cortes de maderas nativas llamados chuletas, y también plumas, hojas, cristal y piedras, hasta conchas y pequeñas cáscaras de semillas. Estos elementos no solamente le sirven como medio artístico a Margarita, sino que también le proveen algún detalle natural que ella siempre busca y aprovecha antes de empezar a crear su arte. Margarita observa sus piezas para luego irlas desarrollando de acuerdo al mensaje que le inspiran. Es como cuando usted mira una nube, que adquiere personalidad; lo mismo pasa con un árbol o una piedra, uno agudiza la mirada y desarrolla lo que ve, nos indica Margarita. Lo que sí es constante en sus trabajos es el enaltecimiento de las costumbres y tradiciones de nuestro país, y la defensa y afirmación de la identidad puertorriqueña, fuera de toda ideología política.

De esa misma forma, Margarita se identifica con toda la isleta de San Juan. La defiende y reafirma, sobre todo conociendo muy a fondo su historia, y uniéndola a sus propias experiencias de vida. Es por eso que sus recuerdos son amplia fuente de referencia sobre lugares, personas o acontecimientos relacionados a  la Perla, al Viejo San Juan y a Puerta de Tierra, y Margarita los comparte gustosamente con la pasión, amabilidad y firmeza que la caracterizan en todas las facetas de su vida. Ella siempre dice que los artesanos somos historiadores orales, y es muy grande el respeto que se debe tener a los artistas que nos sentimos y estamos tan orgullosos de nuestra historia y  nuestro país y la vivimos y expresamos más allá de teorías o estudios universitarios, ya que traemos las tradiciones desde nuestros padres y abuelos, e incluso desde nuestros ancestros los taínos.