Pedro Nolasco Rubio Salinas nació el día 31 de enero del año 1856, en la casa conocida con el nombre de la
"Filarmonía", en calle de la Cruz, en el Viejo San Juan. Fueron sus padres doña Catalina Salinas y don Martín
Rubio. La familia se trasladó a Puerta de Tierra, donde Pedro se crió.
El niño Pedro Nolasco Rubio tuvo la instrucción que podían recibir en aquella época los niños pobres, y como consecuencia no desarrolló sus facultades mentales que desde muy temprana edad se manifestaban disuestas a penetrar en los más intrincados problemas.
La educación que recibió en el hogar modeló en él al tipo de hombre que más tarde debía servir de ejemplo a su pueblo.
En su juventud aprendió el oficio de tonelero, y durante algún tiempo trabajó con el señor Eduardo Iglesias, pasando después a laborar bajo las órdenes de los señores Crosas y Finlay, hasta que se hizo cargo del tren de lanchas de la casa Sobrinos de Ezquiaga, donde trabajó los últimos años de su vida, poseyendo la entera confianza de los jefes de la importante firma naviera.
Contrajo nupcias el 25 de julio de 1894 con María Rivera, natural de
Vega Baja.
Nolasco Rubio fue un constaste trabajador. Su popularidad se extendió rápidamente entre sus compañeros, que reconocían en él un espíritu fuerte, preparado con capacidad para dirigirlos. Hombre de ideas modernas, generoso y de gran carácter, al iniciarse el proyecto de organizar a los Trabajadores de los Muelles allá por el año 1902, en la Asamblea Constituyente de la "Unión de Braceros No. 300", fue elegido por unanimidad Presidente de la misma. Dentro de la organización
laboró incesantemente por el bien económico de los trabajadores y sus consejos y sus esfuerzos personales nunca se hicieron esperar en los momentos de mayor peligro para la organización. Era un luchador convencido en el campo de las ideas económicas y laboraba siempre por la reivindicación de su clase.
Nolasco Rubio era también político y dedicó sus esfuerzos desinteresados al triunfo del ideal que él estimaba salvador para su pueblo. Fue uno de los hombres en quien don Luis Muñoz Rivera tenía plena confianza y a quien admiraban todos cuantos le conocieron, por su desinterés dentro del partido a que pertenecía. En 1898 fue vicepresidente del sub-comité del partido liberal de Puerta de Tierra. Presidió en el 1891 la sociedad mútua La Caridad Cristiana, establecida en San Juan.
Su residencia en Puerta de Tierra fue asaltada en la noche del 1ro. de
noviembre de 1900,
por una turba de individuos, armados de revólveres y garrotes. En
el incidente Nolasco Rubio resultó herido y fue necesaria la atención
médica del Dr. Arturo Vázquez Prada.
No tenía instrucción pero era uno de los oradores que más intensamente sabía conmover al pueblo desde la tribuna pública. Cuando hablaba desde la tribuna obrera, penetraba en el fondo de los problemas con ironías de alta escuela, pero no descendía al sitio donde se agitaban las pasiones malsanas. Desde la tribuna política cantaba el sueño de sus ideales, y su nombre llegó a ser popular en todo el país, porque su palabra, cálida y llena de lógica, se había dejado oír en todas partes.
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Inauguración de la calle Pedro Nolasco Rubio, antes calle Pelayo,
el domingo 7 de mayo de 1922. Foto: Puerto Rico ilustrado, mayo 13
1922.
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Los trabajadores unionistas que trabajaban en los muelles de San Juan, consiguieron de sus correligionarios que
estaban en el manejo de la administración, que a la calle que se llamaba Pelayo le pusieran el nombre de Pedro Nolasco Rubio.
La fiesta de la inauguración de la calle se llevó a cabo los días 7 y 8 de
Mayo de 1922.
Pedro Nolasco Rubio Salinas falleció el día 4 de
noviembre de 1909.
Referencias:
El Mundo 31 de enero de 1923
Puerto Rico ilustrado, mayo 13
1922.
La Correspondencia de Puerto Rico noviembre 5 de 1909
La Correspondencia de Puerto Rico Lunes 8 de mayo de 1922