Biografías

Sonia Villaverde Cuebas
Por Bibiana Hernández Suárez
 

La Dra. Sonia Villaverde Cuebas nació en San Juan un 11 de junio. Fueron sus padres los sanjuaneros Emilio Villaverde Gómez, dueño de una compañía de seguros, y Nilma Luz Cuebas Tañón, ama de casa. Es la cuarta de cinco hermanos, un varón y cuatro hembras, y es madre de un joven de 15 años. Su abuelo paterno, el comerciante asturiano Dionisio Villaverde, era dueño de los terrenos ubicados desde el actual Hamburger hasta el actual Shell Bajamar. Su vivienda principal estaba donde se encuentra El Hamburger. Emilio, su hijo menor y padre de Sonia, se crió junto a sus dos hermanos y cuatro hermanas en dicha casa, y el amor de Sonia por el barrio viene de él, quien traía a su familia a visitar el “Chu-Chu Tren”, a mirar toda la costa de Bajamar, y a compartir sus historias de cuando nadaba desde el Escambrón hasta el Peñón de San Jorge. Todo ello despertó en Sonia el amor por el mar, los arrecifes de coral y la naturaleza.

En cuanto a su trayectoria académica y profesional, Sonia estudió en las Academias San Ignacio y María Reina. Prosiguiendo estudios universitarios, Sonia se trasladó a Louisiana, donde estudió Fotografía y Vitrales en Louisiana State University. En 1985 regresó a Puerto Rico y, en asociación con el fotógrafo Frank Arzola y establece en Santurce un espacio comercial de fotografía llamado Time Box. En 1989, Sonia obtuvo un Bachillerato en Ciencias en Kansas State University con especialidad en Kinesiología. Luego obtuvo en 1997, un Doctorado en Terapia Física en Creighton University (Nebraska), con especialidad en Anatomía Transversal (Disección Humana). En 1997 trabajó en Boca Ratón, Florida, como especialista en diagnosis de condiciones ortopédicas neuromusculares para la compañía nacional Physiotherapy Associates, inc., perteneciente a Stryker Group. En el año 2000, y en esa misma ciudad, Sonia comenzó a laborar en el Departamento de Biología del Colegio de Artes y Ciencias de Lynn University durante 14 años, llegando al rango de Profesora Asociada, e impartiendo cursos sobre Anatomía y Fisiología Humana, y Ciencias Ambientales. Pero Sonia mantuvo su pasión por la fotografía tomando cursos a nivel universitario en esa misma institución.   

Nuevamente regresó a Puerto Rico en el 2013, e impartió clases de Ciencias Terrestres en Saint John School, luego de Anatomía en National University College, y de Ciencias en la Episcopal Cathedral School. Actualmente en el 2018 es profesora de Ciencias en la Palmas Academy de Humacao y, desde el año 2015, funda y preside LOLA Costanera, Inc., organización sin fines de lucro que promueve el liderazgo comunitario en la conservación ambiental y cultural a través de la educación.

Según la misma Sonia nos indica: “Lo más que me guía en la vida es mi pasión por la madre naturaleza y todo lo que la habita. Regresé a Puerto Rico porque quería aportar mi granito de arena para mejorar al país, sobre todo en temas de conservación ambiental, y para compartir mis experiencias académicas y  científicas. Por otro lado quería entender mejor de dónde yo venía, mis raíces, mi cultura, y lo que es ser puertorriqueño. Pude reconectar con mi gente y convertirme en lo que me siento ahora, una puertorriqueña ‘de monte y mar’. Y por medio de las ‘brigadas de impacto’ de LOLA Costanera, también atendimos a las comunidades más necesitadas y afectadas por los huracanes Irma y María. Enseñamos cómo conservar el ambiente y aprovechar sus recursos, especialmente el agua, en forma apropiada en momentos de emergencia.”

Además de atraerla el cariño familiar que lleva en su corazón en memoria de su padre, Sonia también se mantiene cercana al barrio como persona, como ambientalista y como activista social. Ha participado en actividades de limpieza de costa en Bajamar, y se ha hecho presente en vistas públicas y protestas denunciando el daño que ha recibido y recibe la flora y la fauna terrestre y marina desde el Capitolio hasta el Normandie, a causa de talas innecesarias, negligentes derrames de cemento, y peligrosos derrumbes. Sonia se ha mantenido unida a la lucha de los portaterrenses naturales o adoptivos que defendemos el barrio ante las intenciones de los gobiernos y los intereses privados para convertir nuestra comunidad en un puerto turístico, sin considerar el sentir ni las necesidades de los residentes. En ella se hacen realidad los tres valores vitales que caracterizan a Puerta de Tierra: el respeto hacia la gente y su cultura, el aprecio hacia el ambiente, y la responsabilidad de promover el progreso por medio de la autogestión comunitaria con el toque de nuestra identidad e historia propias. Es por eso que Puerta de Tierra le queda eternamente agradecido a la Dra. Villaverde, a Sonia, nuestra amiga y aliada, por todo su apoyo y su ayuda.