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El Mundo    Miércoles 31 de enero de 1923            P.2


TAL DIA COMO HOY
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31 DE ENERO DE 1856
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NACIÓ PEDRO NOLASCO RUBIO
 

El día 31 de enero del año 1856, en la casa conocida con el nombre de la "Filarmonía",calle de la Cruz, de San Juan, nació un niño, a quien sus padres doña Catalina Salina y don Martín Rubio, hicieron bautizar en la Catedral, poniéndole el nombre de Pedro Nolasco Rubio.

El niño Pedro Nolasco Rubio tuvo la instrucción que podían recibir en aquella época los niños pobres, y como consecuencia no desarrolló sus facultades mentales que desde muy temprana edad se manifestaban dispuestas a penetrar en los más intrincados problemas.

La educación que recibió en el hogar modeló en él al tipo de hombre que más tarde debía servir de ejemplo a su pueblo.

En su juventud aprendió el oficio de tonelero, y durante algún tiempo trabajó con el señor Eduardo Iglesias, pasando después a laborar bajo las órdenes de los señores Crosas y Finlay, hasta que se hizo cargo del tren de lanchas de la casa Sobrinos de Ezquiaga, donde trabajó los últimos años de su vida, poseyendo la entera confianza de los jefes de la importante firma naviera.

Pedro Nolasco Rubio fue un constaste trabajador. Su popularidad se extendió rápidamente entre sus compañeros, que reconocían en él un espíritu fuerte, preparado con capacidad para dirigirlos. Hombre de ideas modernas, generoso y de gran carácter, al iniciarse el proyecto de organizar a los Trabajadores de los Muelles allá por el año 1902, en la Asamblea Constituyente de la "Unión de Braceros No. 300", fue elegido por unanimidad Presidente de la misma. Dentro de la organización
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laboró incesantemente por el bien económico de los trabajadores y sus consejos y sus esfuerzos personales nunca se hicieron esperar en los momentos de mayor peligro para la organización. Era un luchador convencido en el campo de las ideas económicas y laboraba siempre por la reivindicación de su clase.

Nolasco Rubio era también político y dedicó sus esfuerzos desinteresados al triunfo del ideal que él estimaba salvador para su pueblo. Fue uno de los hombres en quien don Luis Muñoz Rivera tenía plena confianza y a quien admiraban todos cuantos le conocieron, por su desinterés dentro del partido a que pertenecía. En 1898 fue vicepresidente del sub-comité del partido liberal de Puerta de Tierra. Presidió en el 1891 la sociedad mutua La Caridad Cristiana, establecida en San Juan.

No tenia instrucción: pero era uno de los oradores que más intensamente sabía conmover al pueblo desde la tribuna pública. Cuando hablaba desde la tribuna obrera, penetraba en el fondo de los problemas con ironías de alta escuela, pero no descendía al sitio donde se agitaban las pasiones malsanas. Desde la tribuna política cantaba el sueño de sus ideales, y su nombre llegó a ser popular en todo el país, porque su palabra, cálida y llena de lógica, se había dejado oír en todas partes.

Sus compañeros los obreros de los muelles obtuvieron la propiedad de la casa número 4 de la calle de Pelayo, donde se instalaron las oficinas de la Unión cuyo primer presidente fue Pedro Nolasco Rubio, y queriendo perpetuar su memoria, con fecha 30 de marzo de 1922 solicitaron de la Asamblea Municipal de San Juan que se cambiara el nombre de la calle, para dejar grabado en mármol, el nombre y el recuerdo de aquel hijo del pueblo que bajó a la tumba el día 4 de noviembre de 1909.