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El barrio de Puerta de Tierra está de luto. Carlos Frías, el hombre que a su paso por la tierra fue regando la semilla del bien, dejó de existir. Los vecinos de este barrio lloran su partida eterna, y es por eso que la conducción de su cadáver al Cementerio de San Juan, halla sido una gran manifestación de las simpatías que gozaba el extinto. Las clases sociales todas acudieron a la casa mortuoria, tan pronto circuló la noticia de tan doloroso suceso.
Y es que el Lcdo. Carlos Frías, de nacionalidad venezolana convivía con nosotros desde hace muchos años. Su farmacia era la casa de los desheredados de la suerte; su mano generosa sólo sabía prodigar el bien. Aquella alma caritativa, aquel talento privilegiado, aquella nobleza de carácter, estaba siempre al servicio de todo aquél que acudía a él en demanda de ayuda. Amigo sincero, corazón bondadoso, no sabía otra cosa sino derramar el con suelo entre sus semejantes. Por eso el barrio de Puerta de Tierra le amaba, por eso le demostró sus simpatías y su cariño, acudiendo en manifestación, hasta la necrópolis, donde duerme el sueño de los justos, de los buenos...
Luchó el amigo Frías contra una cruel dolencia que iba minando su vida. Ni los cuidados cariñosos de su hermano, el doctor Frías, quien puso a prueba todos los recursos de la ciencia, ni los ruegos de tantas almas que le amaban, fueron bastantes para combatir aquella tenaz dolencia. Y el martes indió la jornada de la vida, después de una lucha desesperada por salvarle.
Carlos Frías dejó una estela luminosa de buenas obras que no podrán olvidarse. Aquel hombre había cautivado todo el cariño y todos los afectos de sus vecinos de Puerta de Tierra, que hoy lloran pérdida tan irreparable. Duerma el sueño eterno el inteligente farmacéutico, que tantos dolores supo calmar y tantas lágrimas enjugó, y haya resignación bastante para su hermano, el doctor Frías, que sufre hoy la desaparición de su hermano, que compartió con él las alegrías y las tristezas de esta vida, hoy llena de luto y de dolor por la desgracia que le aflige.
R. Rodríguez GONZALEZ.
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