Jueves, 10 de septiembre de 1970 Pág. 6-A
En Torno A La Fortaleza
Por Eliseo Combas Guerra
En el “Puerto Rico Ilustrado’’ del último domingo 6 del mes en curso (y que es parte del suplemento de este periódico), leímos la reseña que Juan Martinez Capó hace de un libro del Director del Instituto de Cultura Puertorriqueña, doctor Ricardo E. Alegría, y en la cual se alude al puente construido sobre el Caño San Antonio, y que une a la isleta de San Juan con Santurce.
Dice Martinez Capó, haciendo una cita del folleto en cuestión.
“Los lugares más vulnerables en esta zona eran la punta del Boquerón, a unos doscientos cincuenta metros del extremo del Condado y el sitio en que la isleta se unía a la principal por el Puente del Agua, también llamado de los Soldados (Hoy de San Antonio).” subrayado es nuestro).
Nos parece que se ha cometido error respecto del puente de referencia, en lo que respecta a su actual nombre.
Cierto es que dicho puente era conocido por el del Agua y de los Soldados, y también de San Antonio. Ninguno de tales nombres eran oficiales. El mismo pueblo los bautizó con ellos, según la época.
En abril de 1927 la Asamblea Legislativa de Puerto Rico aprobó una Resolución Conjunta dando el nombre de don Guillermo Esteves al puente sobre el Caño San Antonio, y que fuera construido "por las iniciativas y bajo la dirección” del entonces Comisionado del Interior, don Guillermo Esteves, "quien con su eficiencia técnica y sus personales esfuerzos ha contribuido en gran parte a la realización de dicha obra". Así lee el proyecto legislativo, y también agrega:
"El expresado puente, por su solidez y belleza, es un trabajo de ingeniería que honra a Puerto Rico y demuestra el considerable adelanto realizado en este país en el ramo de obras públicas.
“El señor Esteves es un notable ingeniero y un funcionario competentísimo, y en el cargo que ejerce ha dado y continua dando notorias pruebas de estas cualidades, así como de una laboriosidad extraordinaria y de un vivísimo interés por la prosperidad de Puerto Rico.
"Es justo galardonar el mérito como un tributo de justicia al mismo, y para estímulo de cuantos trabajan, también de un modo eminente, por el progreso de la isla".
A pesar de que las Cámaras legislativas aprobaron esta Resolución para que rigiera inmediatamente, el señor Guillermo Esteves había visitado a los Presidentes de ambos cuerpos, don Antonio R. Barceló, Presidente del Senado, y don José Tous Soto. Presidente de la Cámara, para que en lugar de su nombre, dieran al puente el nombre del capitán Serralta.
Y cuando la Resolución pasó a La Fortaleza, también don Guillermo Esteves protestó oficialmente ante el gobernador Horace M. Towner de la acción legislativa.
Sin embargo, tanto la legislatura como el Gobernador consideraron que el nuevo puente merecía el nombre de don Guillermo Esteves.
Hay otro detalle de relevante importancia. Junto con la Resolución Conjunta dando el nombre de Esteves al puente, se asignó la suma de $250.00 para “una placa de mármol que lleve inscrito el nombre de Guillermo Esteves".
Pero don Guillermo no acató con toda fidelidad el mandato de la Asamblea Legislativa. El mandó a hacer la placa, pero consignando en la misma el hecho glorioso de que el capitán Serralta había perdido la vida defendiendo el antiguo puente de madera construido sobre el caño de San Antonio, allá para el año 1590; ya que no pudo conseguir que la legislatura honrara la memoria del valiente Capitán.
De acuerdo con la Historia de Puerto Rico de don Salvador Brau (página 109), fue en el 1597 que George Clifford, Conde de Cumberland, vino a la conquista de Puerto Rico, desembarcando sus fuerzas por Loiza. En su primer intento de capturar San Juan, la avanzada de sus tropas encontró fuerte resistencia en su propósito de pasar por el estrecho puente de madera sobre el Caño San Antonio.
los ingleses se retiraron dejando 15 bajas sobre el puente. Los españoles también sufrieron bajas, entre ellas la del valiente capitán Bernabé Serraalta, herido por un mosquetazo que lo costó la vida.
Al día siguiente Cumberland desembarcó por la playa del Escambrón, sin apenas resistencia. El gobernador Antonio de Mosquera se retiró a El Morro con 250 hombres. Cumberland pidió la rendición; pero la demanda fue rechazada. Pero a los 15 días capituló Mosquera obligado por la falta de víveres.
La conquista inglesa duró poco. Fueron victimas de una epidemia "cuyos caracteres no ha descrito ningún coetáneo” — dice Brau y dejaron la Isla.
No creo que Alegria haya ignorado a don Guillermo Esteves. Tal vez fue Martínez Capó quien erró al decir que el puente se llama hoy “de San Antonio". De todas maneras. debe corregirse la historia.
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