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UN PINTOR QUE APENAS CONOCEMOS


CLARIDAD
Suplemento En Rojo/ Del 2 al 8 de mayo de 1986

El caso del pintor Juan A. Rosado (1891-1962) exhibe unas características muy particulares, ya que, aunque su obra no sea del todo desceño* cida', más de un ochenta por ciento de la misma sí lo es. Esto, entre otras razones, en buena' medida se debe, a que una considerable cantidad de sus pinturas se encuentra en las residencias de numerosas familias particulares que en momentos de extrema necesidad del artista, las adquirieron para con ello mitigar su precaria situación económica. Otras, bastante de ellas, parecen haberse extraviado al igual que deteriorado de manera casi irremediable.

El dar a conocer la obra de este significativo pintor puertorriqueño ha sido la principal razón por la cual la División de Artes Plásticas del Instituto de Cultura Puertorriqueña ha organizado esta exposición-homenaje a Juan A. Rosado.
Sus primeras lecciones de pintura las recibió en 1908 del pintor cubano radicado en Puerto Rico, Nicolás Pinilla. Posteriormente en 1913, asistió como alumno al taller del pintor Fernando Díaz Mackenna. En los años 1918-20 participó en varias exposiciones, las cuales suscitaron comentarios elogiosos de parte de Manuel Martínez Plée, el crítico de arte pictórico de más prestigio en esos años.

A principio de la década de 1920 abrió un taller de pintura y rótulos comerciales en el humilde suburbio de Puerta de Tierra, el cual constituyó, hasta su muerte en 1962, su principal fuente de subsistencia. A pesar de tratarse de un taller de pintura comercial, la actividad creadora en el mismo nunca faltó, ya que durante este lapso de tiempo fue cuando Rosado produjo su mejor obra, mientras que de los aprendices que a lo largo de esos años trabajaron bajo su tutela, salieron algunos de nuestros más importantes artistas de las décadas del '40 y '50, entre ellos Antonio (Tony) Maldonado, Rafel Tufiño y, en cierta medida, Carlos Raquel Rivera.

Tanto Antonio (Tony) Maldonado como Rafael Tufiño y Carlos Raquel Rivera consideran que el aprendizaje y la experiencia que allí adquirieron fue fundamental y decisiva en el proceso de sus respectivas formaciones artísticas. Al mismo tiempo también reconocen, que Juan A. Rosado, como pintor debería figurar, en absoluta paridad de excelencia artística, junto a don Ramón (Monche) Frade y don Miguel Pou. Prueba de ello lo constituye el hecho de que las dos únicas ocasiones en que Juan A. Rosado se decidió a participar en certámenes de pintura en el extranjero, obtuvo un primer premio en la Tercera Bienal Hispanoamericana de Arte en Barcelona en 1956 y una medalla de honor en Rockefeller Center de Nueva York.

Juan A. Rosado falleció en San Juan el día 2 de septiembre de 1962.
La exhibición estará abierta de miércoles a domingo de 9:00 a 4:30 pm en la Sala de Exhibiciones del Instituto de Cultura Puertorriqueña.