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Nueva vida a la casa de Juan Rosado

Estudiantes de Arquitectura paisajista de la Universidad de Colorado, presentaron diseños en tres dimensiones para el museo

EL VOCERO 
Miércoles,6 de noviembre de 2019

Jorge Rodríguez,


Cerca de 20 estudiantes de Arquitectura paisajista de la Universidad de Colorado, en Denver, han expuesto en el Atelier Museo Villa Carmen —en la calle Pelayo 51, en Puerta de Tierra— unos diseños en tres dimensiones como guía de alternativas de restauración de esta histórica sede.

Esta amplia casa de dos pisos y azotea —a cargo del artista plástico Esteban Figueroa— se constituyó en la vivienda-taller del celebrado pintor y rotulista de la generación del 40, Juan Rosado, donde nacieron sus diez hijos, y desde donde enseñó a los jóvenes artistas de entonces como Rafael Tufiño, Antonio Maldonado, David Goitía y Carlos Raquel Rivera.

En un recuento realizado por su hija, la actriz Cielo Rosado, esta describía la casa como un taller de pintura, con una galería, una escuela, un museo, un salón de reuniones literarias, un salón de ensayos de piano, canto, violín, guitarra y otros instrumentos.


“Por estar inmediato al Teatro Eureka —hoy fundido entre el Hogar Buen Pastor y la Funeraria San Agustín— el taller sirvió de camerino para los artistas que se presentaban en el teatro, para los que participaban en los desfiles de carnaval y las carrozas —que mi padre también decoraba— y hasta para aquellos que participaban de la procesión del Viernes Santo”, dijo.

Sin esperarlo, la vieja casa nuevamente se ha inundado de juventud, acompañados los estudiantes por su profesora Lois Brink, en un programa de inmersión donde estos tendrían la oportunidad de conocer ‘in situ’, el espacio para el cual han diseñado de antemano un museo, que se convertiría en un centro internacional de arte, ahora que el barrio de Puerta de Tierra ha sido designado como zona histórica.

El programa de inmersión incluye otros dos proyectos oficiales como parte del curso, que son: Hábitat, un programa de viviendas para artistas ubicado en unos edificios abandonados desde 1967, en las Parcelas Falú de Río Piedras; y la rehabilitación ecológica del antiguo vertedero Santa Bárbara, en Camuy, que se extiende por 13 hectáreas para convertirlo en un destino ecoturístico.

Figueroa espera conseguir la inyección económica necesaria para materializar los diseños.

“Desde agosto pasado decidí con mis estudiantes graduados sumergirles en este proyecto para celebrar esta comunidad, recrear un icono sobre su cultura y arte, y dejar que fluyeran las ideas con el espectacular patio interior de la casa; por ejemplo, diferentes maneras de reimaginar el edificio con diseños en tres dimensiones”, declaró Brink a EL VOCERO.


Recordó que “lo primero que hicimos fue leer varios libros de Puerto Rico en torno a su historia, diseños arquitectónicos, su herencia, el clima, la ecología, infraestructura, economía y ha sido maravilloso. Les hemos enseñado sobre la sensibilidad puertorriqueña, el explorar una identidad distinta y otras materias, trabajando todos para dar nuevas ideas sobre este espacio”, añadió la profesora.

El currículo, que ya existía desde 2018, expuso al estudiantado éticamente al desafío que retaba a Puerto Rico tras el paso del devastador huracán María en septiembre de 2017, con la escasez de comida, una deuda externa impagable y una población que disminuía. La convocatoria era para hacer un Puerto Rico más próspero, sustentable y resiliente.

“La clave está en cómo estos futuros arquitectos paisajistas procuran cambios significativos donde la gente vive, coevolucionan con ellos, y entienden la profundidad de sus historias en un contexto geográfico distinto. Sus obras tienen el presente, el pasado y el futuro con una pared verde; otra tiene tandas de filmes; hay invernaderos en las azoteas; un museo sobre ruedas; la creación de un espacio nocturno y otro interactivo; espacios intervenidos de gran belleza con arte teatral y una decoración con objetos reutilizados”, subrayó Brink.