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En su taller en Puerta de Tierra, Pedro Adorno guarda alrededor de 150 cabezudos, máscaras y gigantes

Cabezudos para la Calle San Sebastián

9 de enero de 2012
Damaris Hernández Mercado El Nuevo Día
   

Se confunden entre la gente, te estrechan la mano te abrazan y hasta bailan al ritmo que les toquen, aunque por lo general el seguidor y el requinto son los que marcan sus pasos al son de plena. Eso sí, sus movimientos suelen ser más pausados y pronunciados, similar a los de los actores teatrales.

Son sinónimo de fiesta y vacilón. Donde están ellos se escucha el bullicio de chicharras, trompetas y el grito de guerra musical del jolgorio: “voy subiendo, voy bajando...”. Detrás, la masa compacta de gente intenta llevar el paso de los populares cabezudos que año tras año desfilan por la festividad de mayor convocatoria en Puerto Rico: las Fiestas de la Calle San Sebastián del Viejo San Juan.

La comparsa de cabezudos y muñecos gigantes se remonta a una tradición española de la Edad Media, aunque también se ha documentado la existencia de estos personajes en países de África, Asia y varias regiones de Europa desde el siglo XV. La acogida y la popularidad de éstos ha sido tal que la tradición se ha extendido a través de diversas festividades en el mundo entero.

“La tradición viene de España. Hay dos fuentes bien importantes los gigantones y cabezudos, tradición en las fiestas del país vasco. Y también las Fiestas de las Fallas en Valencia, que son las que al final se hacen esas esculturas gigantes en papel y se queman. En mi caso nunca imaginé que esa tradición que venía del país vasco me iba a tocar continuarla, porque mi segundo apellido es Irizarry y mi abuelo era nieto e hijo de vascos”, sostuvo Pedro Adorno, director de teatro y cine que a su vez se dedica a la creación de máscaras.

Adorno elaboró por primera vez una máscara en 1985, pero no fue hasta el 1990 que sus cabezudos salieron de su taller. Esos primeros personajes fueron creados y personificados por el grupo teatral que dirige, bautizado con el nombre de Agua, Sol y Sereno. Esa primera participación fue parte también de una campaña de la Compañía de Turismo.

Seis años más tarde los cabezudos del grupo de teatro colectivo se dieron a conocer en uno de los especiales del Banco Popular, que recreó la festividad en honor a San Sebastián. Fue ese mismo año que desfilaron por primera vez entre los miles de asistentes que abarrotan las calles adoquinadas de la ciudad amurallada.

Caber señalar que los cabezudos de Agua, Sol y Sereno no son los que siempre encabezan la tradicional procesión de la apertura de las fiestas. Por lo general son otros personajes simbólicos que hasta el año pasado fueron custodiados por la fenecida Rafaela Balladares, quienes hacen el desfile oficial. Sin embargo, Adorno y sus cabezudos se han unido ininterrumpidamente desde hace 15 años a la procesión.


Rostros de un pueblo

“Siempre hemos hecho unos personajes nuevos que no son los tradicionales, como Diplo, Doña Fela, el Policía. Queríamos traer al abuelo, abuelita y al muchacho rapero. Estábamos buscando darle una renovación a esos personajes tradicionales. Todas las máscaras que se utilizaron en ese especial del Banco Popular decidimos que harían la procesión de las Fiestas. Quisimos darle un énfasis a lo cotidiano. Gente de la vida cotidiana, de a pie y que no fueran considerados una heroína o un héroe. Ni una persona reconocida, sino que podía ser cualquiera de nosotros”, explicó Adorno, quien tiene su taller en Puerta de Tierra.

Sobre los rasgos físicos en los que se inspira a la hora de crear los cabezudos, Adorno confesó que “se parecen a mis papás, tíos, hermanos de mi mamá, en realidad tiene que ver con familiares y amores”.

Adorno aprendió la técnica para la creación de los cabezudos en la compañía teatral Bread and Puppet, en Vermont, durante un viaje que hizo para conocer el trabajo de quien fue su maestro y fundador del colectivo, el alemán Peter Schumann.

Según explicó, el proceso de crearlos le toma entre dos y cinco días. Es por eso que en la actualidad trabaja en conjunto con Ángel Flores, Yan Soto, Carlos Adorno y Cathy Vigo. Son ellos quienes lo ayudan a crear una comparsa de cabezudos, como la que espera llevar desde este jueves hasta el domingo a las Fiestas.

Adorno espera contar este año con alrededor de ocho cabezudos entre los que podrían figurar las máscaras de los compositores Rafael Hernández, Bobby Capó, Tite Curet Alonso, Pedro Flores y Sylvia Rexach. Además de que irá acompañado de zancos y del trabajo que el colectivo realizó en noviembre en la Campechada.

“Los cabezudos son el acercamiento de mi trabajo a una popular tradición que ha sido adoptada como nuestra. Representan al pueblo y el mestizaje racial de nosotros los puertorriqueños”, puntualizó.

¿Cómo se hace un cabezudo?

Materiales: barro, plástico, papel y pintura.

El primer paso consiste en hacer un molde en barro donde va formando la escultura del rostro.

Una vez se seca el barro se coloca un plástico que ayuda a evitar que la pieza tome aire. Toda la escultura debe estar envuelta en plástico.

Después se coloca con pega por ambos lados el papel de estraza cortado en pedazos pequeños (Adorno utiliza como pegamento fécula de maíz cocida).

Los pedazos pequeños de papel buscan definir los rasgos y detalles de la escultura.

Por último y luego que la pega seca se comienza a pintar la escultura.