Recrean batalla histórica en lujo detalle
La recreación del ataque británico a San Juan de 1797 contó con muchos elementos hechos a mano

domingo, 27 de abril de 2014
 
Por Osman Pérez Méndez/El Nuevo Día

Actores interpretan tropas españolas y británicas en la recreación del ataque británico a San Juan de 1797 en el Escambrón. (Jorge Ramirez).

Para algunas personas apasionadas con la historia, recrear un acontecimiento histórico, se trata de mucho más que contar el evento. Tal es el caso de los miembros del Regimiento Fijo de Puerto Rico y otros grupos que reviven batallas históricas, usando los trajes, armas y artefactos de la época. En la reciente recreación del ataque británico a San Juan de 1797, los espectadores pudieron apreciar cuán en serio se toman el asunto estos “soldados de antaño”.

Todo está meticulosamente estudiado y reproducido con la mayor fidelidad posible. La tela de los uniformes, sea de lana o lino, y su confección requiere de un trabajo especial, a menudo todo hecho a mano. Luego están los botones, de madera o hueso, o de metal con alguna insignia. Las chaquetas van adornadas en su borde por exquisitos tejidos de mundillo.

Los sombreros son de peculiares diseños y coloridas plumas. Las medias son de gruesa lana, las botas de cuero, con refuerzos adornados por botones de metal.

No menos curioso resultan las bolsas, correas, estuches, mochilas y otros artefactos que cargan los soldados. Una bolsa lleva las municiones y cartuchos de pólvora. Otra contiene herramientas. No puede faltar la bolsa de comida, y la mochila en la que cargaban ropa, y artículos para la limpieza personal y del arma. Algunos cargan además jarros y cantimploras, de metal y cerámica.

También sorprendentes resultan las reproducciones de las armas: pesados sables, cuchillos, hacha, baquetas de armas y cañones, ballonestas, y los mosquetes. Los cañones son otras ruidosas y maravillosas reproducciones.

“Nos gusta la historia. Soy militar retirado. Me gusta que se recuerde a los militares del pasado”, comenta Mike Bosworth, integrante de los Maryland Light Dragoons, quien vino a participar de la recreación de la batalla de San Juan.

Explica que al recrear estos eventos, “aprendes muchas habilidades, a navegar, a cabalgar, a coser, hacer los uniformes, los productos de cuero”.

“Para muchas personas, ver esas armas, los caballos que usaban y cuan poderosos son, es algo nuevo. Te ayuda a entender la historia”, dice Bosworth, haciendo notar que algunos después de ver los eventos deciden unirse a participar de las recreaciones. “Es bien diferente a esa vida del 'mall' que lleva tanta gente. Si haces esto un tiempo aprendes a valorar más lo que tienes”.

La experiencia puede complementarse con algún recuerdo, pues algunos de estos recreadores históricos tienen a la venta reproducciones de objetos tales como navajas, cucharas, bolsas de cuero, brújulas, silbatos de madera y cuernos animales, pequeños catalejos, monedas.

Las cosas no se quedan ahí. Además, estos grupos recrean las tácticas de batalla, según la época.

“Esta gente era brava de verdad. Cuando hacían una carga, llevaban este mosquete que es bien pesado, con la balloneta puesta, en una mano, y en la otra el sable, que también pesa bastante”, demostró Manuel Iravedra, apasionado de las armas antiguas y miembro del Regimiento Fijo de Puerto Rico, quien cuenta con orgullo que hay solo dos reproducciones exactas de un modelo de mosquete español producido entre 1789 y 1791 y ambas están en Puerto Rico.

Según los relatos, para reproducir los mosquetes, tienen que ir a museos, donde con todo cuidado y portando guantes, se hacen fotos y toman medidas de las piezas, para luego poder replicarlas.

El Regimiento, un grupo de recreadores históricos formado en 2005, además de reproducir batallas tiene la aspiración de que se puedan reproducir disparos de cañón desde alguna batería de forma regular, como sucede en otros sitios, donde tales ceremonias se han convertido en atractivos turísticos.

“Creo que sería maravilloso. Una vez disparamos desde el jardín de Casablanca, disparamos tres cañones de noche, y fue algo excepcional. Sería un gran atractivo turístico, beneficiaría a todos los comerciantes y hasta podría crear algunos empleos parciales”, opinó Iravedra.

Por ahora no obstante, tienen previsto otra actividad en la que recrearán un campamento de época en las Ruinas de Caparra.