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El Nuevo Día y Puerta de Tierra
 

Por Bibiana Hernández
30 de junio de 2020 

La frase "porque hay una historia que contar" encabeza un artículo publicado en el diario El Nuevo Día del 24 de mayo de 2020, ante la celebración del cincuentenario de la fundación de dicho rotativo.

Condominio Torres de la Reina

El domingo 24 de mayo de 2020 el periódico El Nuevo Día publicó un artículo llamado "Porque hay una historia que contar", escrito por Luis Alberto Ferré Rangel, conmemorando el cincuentenario de la fundación de dicho rotativo. En él son descritos los comienzos del periódico. El diario El Día fue fundado en Ponce, y después de sesenta años Ferré Rangel decidió mudarlo a la capital, cambiando su nombre por El Nuevo Día. El artículo indica de manera muy emotiva la historia y el alcance de la fundación del periódico para el autor y para todo Puerto Rico. Pero también ese comienzo llega mucho más allá, teniendo una mayor profundidad y una importancia especial para el barrio de Puerta de Tierra.

Nuestro barrio es mencionado como sede del edificio en el que tuvo principio el nuevo diario. Y es muy cierto. La redacción de El Nuevo Día estaba ubicada en el Condominio Torre de la Reina, frente al parque Luis Muñoz Rivera. Y a una cuadra de éste se encontraba la imprenta que le daba vida al periódico, bajando por la calle San Juan Bautista (actualmente calle Raphy Leavitt). Estos recuerdos imborrables son parte ya de la historia de Puerta de Tierra.

También la visión que el artículo señala ha sostenido El Nuevo Día durante cinco décadas es paralela a la que ha sostenido Puerta de Tierra como comunidad, intentando preservar su historia y cultura ante el abandono y la negligencia que enfrentan sus residentes. Por esta razón es que nos identificamos con El Nuevo Día en esta celebración, sintiéndonos orgullosos de haber sido escogidos como sede de sus comienzos, y de llevar a cabo la misma lucha por la verdad y la justicia. 

Pero además, gracias al periódico nuestra comunidad contaba con una gran ventaja, y es que en tiempos cuando no existían ni la internet ni los celulares, todos en el barrio nos enterábamos de las noticias primero que nadie en el país, gracias a los periodiqueros de Puerta de Tierra. Andrés Camacho, Carmen Cabán y Samuel Nieves, a través de varias décadas y generaciones, iban tempranito en la madrugada a buscar las pacas de ejemplares para repartir, a pie y sobre sus cabezas las primeras tiradas de El Nuevo Día acabadito de imprimir, literalmente calientito como pan recién salido del horno. También muchos de los empleados en las prensas y en el área de intercalado de los volantes comerciales eran del barrio, y afuera esperaban automóviles y camionetas para llevar las últimas noticias a toda la isla.

Porque antes, como ahora, nosotros también teníamos, y tenemos, una historia que contar.