Antigua Piscina Olímpica del Escambrón


Desaparecida Piscina Olímpica de El Escambrón



Esta instalación estaba localizada adyacente al Estadio Sixto Escobar. Se utilizó para las competencias de natación, clavados, polo acuático y nado sincronizado. La piscina olímpica de El Escambrón vivió momentos gloriosos que durante 30 años protagonizó junto a atletas del patio y del extranjero. Esto, a pesar de los problemas que caracterizaron a la estructura desde sus inicios. Aunque en términos deportivos siempre fue vista como un complejo de excelencia, lo cierto es que ya a principios de los años setenta, el complejo dejó de cumplir el propósito para el que fue construido.

La piscina, que se inauguró en el 1966 para los Juegos Centroamericanos de ese año, costó cerca de $1 millón. Trece años más tarde, cuando había sido abandonada, hubo que remozarla a un costo de $3.8 millones para poder celebrar los Juegos Panamericanos de 1979. Su capacidad era de 10.000 espectadores. El Centro Acuático del Escambrón tenía tres piscinas: una de 50 metros para natación lisa y polo acuático; una para clavados y nado sincronizado y una de 25 metros para calentamiento.

En mayo de 1967, el ICP comisionó a Myrna Báez, Lorenzo Homar y José Antonio Torres Martinó, unos murales de fachada, en lozas de cerámica, para la Piscina Olímpica del Escambrón en construcción para los inminentes juegos Panamericanos. Se trataba de doce paños de 11.5 pies de alto por 24 de largo cada uno.  Se emplearon 1080 lozas por paño y cinco colores: turquesa, siena, blanco, negro y gris. "Homar llevaba varios meses en Inglaterra cuando me enteré por terceros que las lozas de esos dos murales se estaban desprendiendo por el calor excesivo de nuestro sol" cuenta Martinó. "Recabamos la ayuda técnica de Jesse Cohn, el ceramista que había quemado las lozas, La Económica de Roberto Homar, hermano de Lorenzo, y la artesanal del maestro albañil, don Nicolás Figueroa. Por consejo de Cohn despegamos las lozas que no se habían desprendido, aplicándole precisamente lo que las despegaba, el calor, con una antorcha de plomero. Rehice las que se habían roto [las que rehice de Homar las rechazó casi todas cuando regresó] y se instalaron los murales como si nada hubiera pasado." Estas piezas de arte, que desafortunadamente hoy ya no existen, ya que fueron demolidas, ponían de manifiesto la relación entre las dos disciplinas. Todas giraban en torno al tema de los deportes acuáticos. Myrna Báez se inspiró en el polo acuático, Homar en el clavado y Torres Martino se centró en el nadador y las clases de natación.  Según Martinó, en 1977 el Departamento de Recreo y Deportes, dirigido a la sazón. por un tal Celso Barbosa, quiso rediseñar la Piscina Olímpica, bajo la dirección arquitectónica de un arquitecto llamado Héctor Bonilla Norat, hermano del pintor Félix Bonilla Norat. De acuerdo con el nuevo diseño, los murales tenían que ser destruidos, pues no había forma de transferirlos a otro sitio.

El viento siempre fue un dolor de cabeza para el desempeño de los atletas. Por eso la construcción de un muro de contención que aplacara las fuertes ráfagas de vientos que provenían del mar. Pero, lo cierto es que en ninguna otra alberca en la Isla se vivieron momentos tan emocionantes para el deporte de la natación como en ese complejo de piscinas.

Durante 14 días de acción deportiva se establecieron importantes records en la historia de los X Juegos Centroamericanos y del Caribe celebrados en San Juan en el 1966. La reina de los Juegos lo fue la puertorriqueña Anita Lallande que ganó 10 medallas de oro y dos de bronce para un total de 12, marca absoluta en total de medallas, aunque la sirena Silvia Poll de Costa Rica logró ganar 10 medallas de oro en el 1986 en Santiago no pudo añadir otras preseas a su gran hazaña. Otro nadador, pero esta vez de México se convirtió en el Rey de los Juegos al lograr la friolera de 8 medallas de oro, una plata y una bronce para un total de 10, máximo total logrado por un atleta masculino en la historia de los Juegos; el responsable de esa hazaña lo fue Guillermo Echevarría.


Anita Lallande muestra las preseas doradas ganadas en los Décimos  Juegos Centroamericanos  y del  Caribe celebrados en Puerto Rico.
 

Las nadadoras boricuas encabezadas por Lallande, Margaret Harding, Kristina Moir y Melanie Laporte lograron la friolera de 29 medallas, de las cuales 13 fueron de oro. Los nadadores boricuas no se quedaron atrás y sumaron otras 13 medallas, incluyendo dos de oro para dar una de las barridas más extraordinarias en la natación de los Juegos con un total de 42 medallas entre ambos sexos.

Trece años más tarde, la muchedumbre que arropó las jornadas de los Panamericanos de 1979 le dio uno de los mejores premios a Jesús Vasallo. Nadaba los 200 metros combinados y su gorro acuático leía 'USA'. Ya en ese entonces era considerado uno de los mejores nadadores de esa disciplina, pero allí se consolidó. Con un tiempo de 2:03.29 estableció récord mundial y su nombre comenzaba a coquetear con una medalla olímpica en las Olimpiadas de Moscú, que se celebrarían un año después. Ese momento nunca llegó; el boicot de Jimmy Carter lo tronchó.
 


Jesús David Vassallo

Sin embargo, el pueblo puertorriqueño lo ovacionó a rabiar, mientras enarbolaba una pequeña bandera boricua. En esa misma competencia, Puerto Rico y el mundo conocieron el rostro de un joven de 17 años, que años más tarde se convirtió en el mejor clavadista del mundo: Greg Louganis. En la final del evento de plataforma, Louganis venció al mexicano Carlos Girón por un punto. La televisión difundió, de costa a costa, el llanto del mexicano....

A esos nombres, que son los mas conocidos por la afición boricua, se unieron el de Steve Linquist, quien luego se convirtió en uno de los mejores nadadores de 100 y 200 metros pecho de la década, y Tracy Caulkins, entre otros.

El gran problema del complejo de piscinas de El Escambrón, que contaba con albercas para celebrar las cuatro modalidades de la natación, fue su pobre planificación, incluyendo su ubicación, su utilización y los problemas administrativos. A eso, se sumó el pobre mantenimiento que se le dio. La piscina fue cerrada el 22 de febrero de 1992. Al momento del cierre, la piscina albergaba al Club Escambrón de 150 nadadores y cinco clubes de polo acuático. Además, era la sede principal de los programas de nado sincronizado y clavados. A esa fecha, ya era catalogada como un adefesio y el costo de mantenimiento era insostenible para la Compañia de Fomento Recreativo y la Secretaria de Recreación y Deportes.
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Por tal razón, el entonces secretario de Recreación y Deportes, Ibrahim Pérez, aprobó la utilización de $2.5 millones para demolerlo parcialmente. Finalmente el 14 de julio de 1997, se realizó la subasta para la implosión.

La implosión del  19 de octubre de 1997 destruyó , en unos 16 segundos, el natatorio olímpico de El Escambrón.  El personal de Drillex, empresa a la que el gobierno encomendó la demolición, colocó explosivos en las piscinas con la intención de provocar un gran chorro de agua que sirvió para capturar parte del ''polvo fugitivo'' producto de la colisión del concreto.

El chorro de agua en la piscina olímpica subió unos 250 metros mientras las paredes del natatorio comenzaban a caer en un impresionante efecto de dominó cautelosamente planificado.

La implosión mayor se produjo a las 7:31 de la mañana, después de un meticuloso rastreo realizado para comprobar que el lugar estaba completamente desalojado.


1996 (Foto Vera)


 

Ref.
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El Nuevo D
ía / 13 de junio de 1993
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El Nuevo D
ía / 18 de octubre de 1997/ Amelia Estades Santaliz
-El Nuevo D
ía / 20 de octubre de 1997/Gerardo Cordero
- Primera Hora/ 15 de mayo de 2006 /Carmen Trelles
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José Antonio Torres Martinó:Voz de varios registros/José Antonio Torres Martinó, Myrna Báez, Silvia Alvarez-Curbelo, 2006

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