|
Juan José "Pepe" Coss Trápaga fue un destacado poeta, productor artístico, director recreativo y gestor cultural puertorriqueño. Nacido el miércoles 17 de diciembre de 1913, es recordado en la historia cultural de la isla como una figura carismática, bohemia y romántica que dedicó su vida a entrelazar el arte, la música de contenido social y el bienestar comunitario. Era conocido como “Don Pepe”, el de la boina y el mameluco de mecánico.
Juan José Coss Trápaga, nació a las diez de la mañana del miércoles 17 de diciembre de 1913, hijo de doña Agustina Trápaga Pérez, ama de casa e hija de española, residente en Puerto Nuevo y de don José Edmundo Coss Sámano, de nacionalidad mejicano, residente en California. Agustina y José Edmundo también fueron padres de Blanca, la hermana menor de Pepe. Como su padre nunca estuvo presente en sus vidas, fue su madre quien los inscribió a ambos en el Registro Demográfico.
Pepe Coss tuvo una infancia muy particular y ligada a la historia urbana de la capital: se crió en el antiguo Orfanatorio de Puerta de Tierra, una histórica estructura que años más tarde se convertiría en la sede de la renombrada Escuela de Medicina Tropical de la Universidad de Puerto Rico. Este entorno y su herencia familiar diversa influyeron notablemente en su amplia visión del mundo y en el desarrollo de una profunda sensibilidad artística. A los doce años viajó a Nueva York y vivió con Frank, su hermano mayor por parte de padre, mientras trabajaba como vendedor de periódicos.
A su regreso, su familia materna, de gente adinerada y propietaria de los terrenos donde hoy está ubicada Plaza Las Américas, lo acogieron, pero siempre guardando una fría distancia. Es entonces cuando Pepe vuelve a hacer contacto con su madre, luego de varios años en Nueva York. Doña Agustina realizaba consultas espirituales a gente conocida y poderosa. Por eso, la llamaron “Cuca la espiritista”. Sus consultas eran gratis, pero aceptaba donaciones. Pepe, siempre recordaba a los personajes famosos, que pudo conocer cuando la visitaban. Entre ellos el Gobernador Luis Muñoz Marín y el Rector de la Universidad, Jaime Benítez. Además, deportistas como el legendario baloncelista Johnny Báez, estrella de los Cardenales de Río Piedras.
Por otro lado, Pepe no tuvo estudios formales, pero logró su reconocido nivel intelectual, por la mentoría de su amigo el Reverendo y profesor universitario Domingo Marrero. Fue este destacado académico, quien se ocupó de encausarlo en las disciplinas educativas, más avanzadas de la época.
A lo largo de su carrera, se distinguió por su labor en el sector sociorecreativo de la salud, desempeñándose con gran éxito como director recreativo y productor artístico en diversas instituciones hospitalarias. En este rol, transformó los espacios de salud organizando bohemias y eventos culturales para los pacientes y el personal. Apasionado defensor de la música con mensaje, fue un gran promotor de la trova y la canción de protesta, inspirándose en referentes internacionales como Los Beatles, Joan Báez y Miriam Makeba. Pepe trabajó en el Hospital de Veteranos, como Director de Actividades Culturales. Fue allí donde conoció a su esposa, la primera terapista ocupacional en la isla, Blanca Pontón Carmona, natural de Comerío. Ambos compartían los mismos ideales libertarios, por lo cual fueron injustamente expulsados, de sus empleos en el Hospital. Esto se debió a la persecución por parte de las autoridades locales y federales, en contra del movimiento nacionalista, durante las décadas del 1930 al 1950.
Blanca y Pepe contrajeron nupcias, el 17 de febrero de 1949. El matrimonio Coss Pontón, vivió por más de cuarenta años en la Calle Independencia 591, de la Urbanización Baldrich. Más adelante, Blanca fundó y dirigió el Departamento de Terapia Ocupacional del Centro Médico, también por más de cuatro décadas. Por eso, dichas facilidades de salud, llevan su nombre, para honrar sus ejecutorias profesionales.
Éstos procrearon tres hijos: José Rafael, productor de espectáculos e historiador; Manuel Enrique, diplomático internacional y director ejecutivo de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico (Asppro), así como Luis Fernando, un destacado periodista y profesor universitario de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Puerto Rico.. Además, Blanca y Pepe, tuvieron seis nietas y dos nietos, aunque solamente llegaron a conocer a la mayor, Yarimar, cuando era muy pequeñita.
En el plano personal, Pepe se destacaba por su defensa de nuestra identidad puertorriqueña. Sus amistades lo recuerdan por ser una persona valiente, honrado, culto, ávido lector, alegre, humilde, ingenioso, gran declamador y poeta.
Don Pepe Coss, se distinguía por llevar una boina y un mameluco. Su curiosa vestimenta llamaba la atención de los estudiantes y profesores de la Universidad de Puerto Rico. Él tenía por costumbre, visitar el centro de estudiantes, para almorzar y promover tertulias culturales.
Aun con su mameluco, al estilo de un mecánico, los universitarios creían que era un académico, por los profundos temas sociales sobre los cuales conversaba, con los profesores y estudiantes del primer centro docente del país.
Otra característica importante de Pepe, era que contaba con la amistad de toda clase de personas, entre ellos artistas, deportistas y políticos de todas las ideologías, como el primer actor Miguelángel Suárez, el profesor Arturo Meléndez y el célebre pintor José Antonio “Toño” Torres Martinó, quien también era su compadre. Don Pepe declamaba sus poesías en versos libres y poemas de autores clásicos y contemporáneos, como José Martí, en actividades y tertulias de todo tipo. También en café teatros del Viejo San Juan, lo cual le dio la oportunidad de conocer a grandes figuras artísticas, como Lucecita Benítez, Antonio Cabán Vale (El Topo), Roy Brown y Pedro Zervigón, entre otros.
En términos profesionales, Pepe fue Gerente de Ventas, del negocio de imprenta, Talleres Gráficos Interamericanos, junto a los empresarios puertorriqueños, Tuto Marchand, Carlos Gallisá y Marcos Ramírez. Al reclutarlo, estos quedaron impactados, por la habilidad de Pepe de generar simpatías, entre su clientela.
Muchas personas lo recuerdan como “Don Pepe el de los cuadros”, debido a que posteriormente, tuvo un pequeño local, detrás de la escuela República de Colombia, en Río Piedras, llamado el Taller-Galería El Cemí. Cuentan sus amistades, que algunos de sus cuadros los regalaba, en lugar de venderlos, si la gente no tenía los recursos económicos.
Papo Coss, su hijo mayor, nos relata con gran orgullo y emoción, sobre sus padres: “Papi y Mami se quedaron sin nada a causa de la persecución política. Cuando Papi murió, yo sabía que mucha gente lo admiraba, pero en la funeraria, yo no podía creer que asistieran cientos de personas y lo mismo ocurrió en el cementerio.” Además, se publicaron varios artículos de fondo en la prensa, sobre su deceso.
Don Pepe Coss, murió de leucemia, el 17 de marzo de 1989, a los 75 años de edad, en Río Piedras. Sus restos se encuentran en el Cementerio Monte del Calvario de Caguas. Su fallecimiento cerró un capítulo importante de la bohemia sanjuanera del siglo XX. Su legado permanece vivo no solo en las crónicas culturales de la isla y en su obra poética, sino también a través del impacto público, periodístico y profesional que sus hijos continúan aportando a la sociedad puertorriqueña contemporánea.
Ref.
- Colaboración de su hijo, José "Papo" Coss Pontón
- https://www.80grados.net/author/papo-coss/
-https://www.elvocero.com/opinion/blanca-pont-n-terapista-del-amor/article_9c8c6588-73a8-11e9-a0bc-1726eb3c6c01.html#comments
-El Mundo Sábado 18 de marzo de 1989 p.19
https://elpostantillano.net/index.php?option=com_content&view=article&id=36840:don-pepe-coss-hoy-lo-recordamos&catid=331&Itemid=1035
|