Los Arrabales


 




Foto: Puerto Rico Ilustrado 1939

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El crecimiento de arrabales en el área metropolitana de San Juan resultó tanto de los cambios sociales como económicos de la isla y del aumento demográfico. Durante las tres primeras décadas del siglo XX, se estableció en Puerto Rico una poderosa y modernizada industria de monocultivo azucarero que culminaba un proceso monopolista vislumbrado desde finales del siglo XIX. Un puñado de compañías  compró grandes cantidades de tierras azucareras, creando una estructura  económica que oprimía al colono y al agregado, quienes trabajaban una tierra que no les pertenecía, sin esperanza alguna de mejoría económica o social. En su búsqueda de mejores oportunidades de empleo, los obreros de la agricultura dieron inicio a un patrón de emigración del  campo a los sectores urbanos, que contribuyó al gran aumento demográfico de San Juan durante las tres primeras  décadas del siglo XX. Por su carácter de ciudad murada, su configuración geográfica  y la necesidad de nuevos asentamientos para los recién llegados, ésta se expandió extramuros, principalmente hacia Puerta de Tierra y Santurce. Casi todos los pueblos tenían un área dedicada a residencias para los trabajadores, pero Puerta de Tierra era, a principios de siglo, el asentamiento mas grande dedicado a este propósito, y presentaba las peores condiciones de vida en la isla.

 

 

Los arrabales son: aquellas secciones urbanas o suburbanas integradas por viviendas y otras edificaciones antihigiénicas e inseguras. Zonas, que por la insalubridad de los terrenos, por aglomeración de las edificaciones, o por el número excesivo de las mismas en relación con la capacidad de! área en que están ubicadas o por concurrencia de cualquiera de los factores antes enumerados, son peligrosas, perjudiciales o contrarias a la seguridad, a la salud, bienestar y moralidad de la comunidad en general. (Ley Núm. 264 de 1945).

Para abordar adecuadamente el tema de los arrabales de San Juan, debemos empezar por el patrón de desarrollo de lo que se conocía como los vecindarios de trabajadores de las primeras décadas del siglo. Aunque éste era un fenómeno mixto, en cada vecindario dominaba uno de tres tipos de vivienda: casas de vecindad o apartamentos alquilados; parecelas pequeñas arrendadas legalmente en las cuales la persona construía su propia casa (o apartamentos de alquiler); y parcelas en terrenos públicos ocupados ilegalmente y en los cuales construían sus propias casas. Los vecindarios en donde predominaban los dos últimos tipos de vivienda se conocieron como "arrabales".

El concepto "arrabal" denomina a un vecindario fuera de los límites de la población; unida a una población más grande; o suburbio de una ciudad mayor (Vox, 1961). La connotación específica puertorriqueña de zona urbana en deterioro (slum) fue aplicada primeramente por oficiales del gobierno a los vecindarios de trabajadores de los años treinta, y siempre en relación a programas federales de erradicación de arrabales. La primera vez que a un barrio bajo se le declaró legalmente "arrabal" surgieron serias protestas de parte de las familias residentes, ya que esta declaración significaba una casi segura eliminación de vecindario por la Autoridad de la Vivienda. A mediados de los años cincuenta, "arrabal" era un nombre que se le daba a vecindarios de clase baja, y que no significaba eliminación necesariamente.
Como señala la Ley 264, mencionada anteriormente, los arrabales se definen en términos de sus características físicas más que por la ilegalidad de la ocupación. Esta definición incluye muchos arrabales que en realidad fueron asentamientos no regulados en terrenos públicos. Sin embargo, aclaramos, algunos de estos asentamientos originalmente tuvieron unos pequeños núcleos de familias con autorización legal para establecerse en ellos. El asentamiento creció alrededor del núcleo legal. Otros arrabales eran originalmente vecindarios donde se arrendaban parcelas para construir las viviendas. Este fenómeno también es mixto, ya que algunos inquilinos se negaban a pagar el arrendamiento con lo que convertían el asentamiento en ilegal. (
Robert W. Etevens)

En Puerto Rico éstos se levantaron, mayormente, en zonas desocupadas, utilizando despojos de materiales como madera y cinc corroído. En 1914 existían ya los arrabales de Gandulíto, Hoyo Frío y Sal Si Puedes. Este último se encontraba al sur de la segunda línea de defensa, cercano a la fábrica de la Porto Rico-American Tobacco Co. De estas tres comunidades Sal Si Puedes era la única construida parcialmente sobre "terreno natural". La parte sur de este sector, al igual que la totalidad de las comunidades  de Hoyo Frío y Gandulito se extendían sobre las tierras inundadas del mangle. De este arrabal existen numerosas fotografías que complementan la descripción de Bills (1914) cuando señala que "La parte superior está situada en buen terreno de fácil desagüe. Parcialmente han logrado reformar el terreno cubriéndolo con basuras acarreadas en carretillas y canastos".

Según el Negociado del Trabajo, a mediados de la segunda década del Siglo XX alrededor de 1,278 personas residían en estos sectores. Esto equivalía al trece por ciento de la población del barrio. Entre los residentes de Sal Si Puedes encontramos algunos de los trabajadores empleados en las posiciones peor pagadas en la fábrica de tabaco; estos en su mayoría eran mujeres. Contrasta este dato con lo observado en las tierras altas, donde los trabajadores del tabaco que residen en ellas , en su mayoría hombres, muchos de ellos empleados  en las posiciones mejor pagadas.

Las diferencias raciales también se hacían evidentes. En los sectores bajos la presencia de mulatos y negros era mayor que en las tierras altas. Al analizar los empleos en la fábrica desde esta perspectiva encontramos que la mayoría de las posiciones peor remuneradas las ocupaban los mulatos y los negros, mientras que en las posiciones mejor pagadas abundan los blancos y los mulatos.

Décadas más tarde, una comunidad llamada Miranda se había extendido hasta Sal Si Puedes,  agrupando prácticamente la mitad de toda la población de Puerta de Tierra. 

Durante la década de 1930 los niveles poblacionales siguieron en aumento. La crisis económica que sufría el país a causa de la Gran Depresión, el azote de los huracanes San Felipe (1928) y San Ciprian ( 1932) y la tendencia a una economía de monocultivo, fomentaron el que continuase el éxodo masivo de los sectores rurales a la urbe, en especial a San Juan. Para el emigrante, la capital ofrecía múltiples industrias necesitadas de mano de obra y una creciente demanda de ayuda doméstica en las residencias de las familias solventes. Aunque los arrabales ya estaban establecidos, fue después de la década de 1930 cuando comenzaron a crecer a un paso acelerado. Sin embargo, la ciudad no contaba con la infraestructura necesaria para albergar a los nuevos inquilinos, por lo que éstos recurrieron a "invadir" terrenos vacantes para edificar sus casas. Era evidente que el futuro crecimiento de San Juan, y por ende, la necesidad de viviendas para trabajadores que estuvieran próximas a sus lugares de empleo, podría degenerar en un problema de sobrepoblación y congestión en los asentamientos obreros, que no se solucionaría fácilmente.

El aumento de los arrabales en San Juan era el efecto negativo de una crisis económica que se manifestaba en los bajos ingresos y el desempleo rampante. Estos causales aunados a la imposibilidad de una mejoría inmediata, ataban al trabajador a estas zonas carentes de los servicios más básicos, en condiciones que solo pueden describirse como infrahumanas. En su inmensa mayoría , los hogares en los arrabales carecían de agua potable, y más de la mitad prescindía de facilidades sanitarias ni una forma de disponer de los desperdicios sólidos que generaban.  Usualmente los residentes se servían agua sin tratar de un grifo público. Por lo general, la infraestructura urbana-calles y aceras- era inexistente, y el arreglo de las edificaciones carecía de patrón urbano. Aquí calles y caminos se trenzan entre sí produciendo una especie de intrincado laberinto. En ocasiones, durante eventos de huelgas tras enfrentamientos entre huelguistas, policías y rompehuelgas, estos callejones servían de refugio a los huelguistas perseguidos. Lo intricado de los callejones y el respaldo que los miembros de la comunidad le ofrecían a los huelguistas hacía que los policías temieran entrar a los sectores bajos.


Grifo o pluma pública 1938
 
(Foto: Rosskam.Col.
The library of Congress)

Los parques estaban prácticamente ausentes en estas zonas y, en el caso de que hubiesen  áreas de recreo, éstas estaban desatendidas. Por las deplorables condiciones de estos sectores, los trabajadores y sus familias eran presa de enfermedades como la tuberculosis,  la varicela y la malaria, así como todo tipo de enfermedades venéreas. La fiebre amarilla, la anquilostomiasis y la mal nutrición resultaban endémicas dentro de la clase obrera debido a la carencia de agua tratada, servicios sanitarios y control de desperdicios.

Según el estudio de Manuel A. Pérez sobre los arrabales de San Juan, en 1939 el 26.7 por ciento de la población de San Juan residía en áreas de arrabal. Puerta de Tierra era uno de los sectores de la ciudad con mayor concentración de arrabales. 

El Departamento de Sanidad, respaldado por el Gobierno Federal, comenzó una labor de educación al pueblo. Lamentablemente, en cuestiones de higiene, el conocimiento sin la posibilidad inmediata de obtener los medios para aplicarla genera los mismos resultados que seguir en la ignorancia. 

Al mismo tiempo que se abogaba por higienizar a Puerto Rico, la Iglesia Católica, personificada en el Obispo William Jones, denunciaba los problemas del obrero y lo defendía contra los excesos del capitalismo a través del movimiento de doctrina social. La doctrina social, basada en la encíclica Rerum Novarum del Papa León XIII, defiende el derecho del obrero a asociarse, adjudica al Estado la obligación de proteger a las clases marginadas y reconoce todos los problemas de los trabajadores, como los cambios tecnológicos que afectan los medios de producción, la acumulación de riquezas en manos de pocos individuos y el consiguiente aumento en la miseria del trabajador. Durante su incumbencia, el Obispo Jones trabajó para mejorar las condiciones de vida del obrero puertorriqueño y abogó por su derecho incuestionable a la propiedad y a un hogar digno.

En 1920 y 1921 la Bahía de San Juan y el Caño de San Antonio fueron dragados. El material proveniente del dragado fue utilizado para ir rellenando los antiguos manglares de Puerta de Tierra. Era necesario continuar expandiendo las facilidades portuarias y se planteó la reubicación de Sal Si Puedes, Hoyo Frío y Gandulito hacia el recién creado Barrio Obrero en Santurce. Los arrabales predominaron en estas áreas suburbanas a lo largo de los años, hasta mediados de la década del 1970.

Fuentes:

-Puerta de Tierra, la vida en un barrio obrero/ Arturo Bird Carmona, 2005

-Junta de Planificación de Puerto Rico; Eliminación de arrabales:Su necesidad y su importancia, Boletín de divulgación, No. 6 (San Juan Rico, 1946, p. 3).

- Robert Williams Stevens, Los arrabales de San Juan:Una perspectiva histórica

- Puerto Rico Ilustrado 4 marzo 1939

-Negociado del trabajo, informe sobre las condiciones de vivienda de los trabajadores de Puerto Rico, 1914.

-Informe anual del Director de Sanidad/ W. F. Lippitt, 1912