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Historia de Puerta de Tierra |
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Los arrabales se definen, por
sus características físicas, como las áreas urbanas y suburbanas que se
componen, generalmente, de estructuras insalubres y peligrosas. En Puerto
Rico éstos se levantaron, mayormente, en zonas desocupadas, utilizando
despojos de materiales como madera y cinc corroído.
El crecimiento de arrabales en el área metropolitana de San Juan resultó
tanto de los cambios sociales como económicos de la isla y del aumento
demográfico. Durante las tres primeras décadas del siglo XX, se
estableció en Puerto Rico una poderosa y modernizada industria de
monocultivo azucarero que culminaba un proceso monopolista vislumbrado
desde finales del siglo XIX. Un puñado de compañías compró
grandes cantidades de tierras azucareras, creando una estructura
económica que oprimía al colono y al agregado, quienes trabajaban una
tierra que no les pertenecía, sin esperanza alguna de mejoría económica
o social. En su búsqueda de mejores oportunidades de empleo, los obreros
de la agricultura dieron inicio a un patrón de emigración del
campo a los sectores urbanos, que contribuyó al gran aumento
demográfico de San Juan durante las tres primeras décadas del
siglo XX. Por su carácter de ciudad murada, su configuración geográfica
y la necesidad de nuevos asentamientos para los recién llegados, ésta se
expandió extramuros, principalmente hacia Puerta de Tierra y Santurce.
Casi todos los pueblos tenían un área dedicada
a residencias para los trabajadores,
En 1914 existían ya los arrabales de Gandulíto, Hoyo Frío y Sal Si Puedes. Este último se encontraba al sur de la segunda línea de defensa, cercano a la fábrica de la Porto Rico-American Tobacco Co. De estas tres comunidades Sal Si Puedes era la única construida parcialmente sobre "terreno natural". La parte sur de este sector, al igual que la totalidad de las comunidades de Hoyo Frío y Gandulito se extendían sobre las tierras inundadas del mangle. De este arrabal existen numerosas fotografías que complementan la descripción de Bills (1914) cuando señala que "La parte superior está situada en buen terreno de fácil desagüe. Parcialmente han logrado reformar el terreno cubriéndolo con basuras acarreadas en carretillas y canastos". Según el Negociado del Trabajo, a mediados de la segunda década del Siglo XX alrededor de 1,278 personas residían en estos sectores. Esto equivalía al trece por ciento de la población del barrio. Entre los residentes de Sal Si Puedes encontramos algunos de los trabajadores empleados en las posiciones peor pagadas en la fábrica de tabaco; estos en su mayoría eran mujeres. Contrasta este dato con lo observado en las tierras altas, donde los trabajadores del tabaco que residen en ellas , en su mayoría hombres, muchos de ellos empleados en las posiciones mejor pagadas. Las diferencias raciales también se hacían evidentes. En los sectores bajos la presencia de mulatos y negros era mayor que en las tierras altas. Al analizar los empleos en la fábrica desde esta perspectiva encontramos que la mayoría de las posiciones peor remuneradas las ocupaban los mulatos y los negros, mientras que en las posiciones mejor pagadas abundan los blancos y los mulatos. Décadas más tarde, Sal Si Puedes se había extendido hasta una comunidad llamada Miranda que agrupaba prácticamente la mitad de toda la población de Puerta de Tierra. Durante la década de 1930 los niveles poblacionales siguieron en aumento.
La crisis económica que sufría el país a causa de la Gran Depresión, el
azote de los huracanes San Felipe (1928) y San Ciprían ( 1932) y la
tendencia a una economía de monocultivo, El aumento de los arrabales en San Juan era el efecto negativo de una
crisis económica
que se manifestaba en los bajos ingresos y el desempleo rampante.
Estos causales aunados a la imposibilidad de una mejoría inmediata,
ataban al trabajador a estas zonas carentes de los servicios más básicos,
en condiciones que solo pueden describirse como infrahumanas. En su
inmensa mayoría , los hogares en los arrabales carecían de agua potable,
y más de la mitad prescindía de facilidades sanitarias ni una forma de disponer de los desperdicios sólidos que generaban.
Usualmente los
residentes se servían agua sin tratar de un grifo público. Por lo
general, la infraestructura urbana-calles y aceras- era inexistente, y el
arreglo de las edificaciones carecía de patrón urbano. Aquí calles y
caminos se trenzan entre sí produciendo una especie de intrincado
laberinto. En ocasiones, durante eventos de huelgas tras enfrentamientos
entre huelguistas, policías y rompehuelgas, estos callejones servían de
refugio a los huelguistas perseguidos. Lo intricado de los callejones y el
respaldo que los miembros de la comunidad le ofrecían a los huelguistas
hacía que los policías temieran entrar a los sectores bajos. Según el estudio de Manuel A. Pérez sobre los arrabales de San Juan, en 1939 el 26.7 por ciento de la población de San Juan residía en áreas de arrabal. Puerta de Tierra era uno de los sectores de la ciudad con mayor concentración de arrabales. El Departamento de Sanidad, respaldado por el Gobierno Federal, comenzó
una labor de educación al pueblo. Lamentablemente, en cuestiones de
higiene, el conocimiento sin la posibilidad inmediata de obtener los
medios para aplicarla genera los mismos resultados que seguir en la
ignorancia. En
1920 y 1921 la Bahía de San Juan y el Caño de San Antonio fueron
dragados. El material proveniente del dragado fue utilizado para ir
rellenando los antiguos manglares de Puerta de Tierra. Era necesario
continuar expandiendo las facilidades portuarias y se planteó la
reubicación de Sal Si Puedes, Hoyo Frío y Gandulito hacia el recién
creado Barrio Obrero en Santurce. Los arrabales predominaron en estas áreas suburbanas a lo largo de los años, hasta mediados de la década del 1970. -Informe anual del Director de Sanidad/ W. F. Lippitt, 1912
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