Historia de Puerta de Tierra

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Grifo o pluma pública 1938
 
(Foto: Rosskam.Col.
The library of Congress)

Los Arrabales

El comienzo
Barrio Obrero
Los ranchones
Arrabal Miranda
El Falansterio
Los caserios
residenciales públicos
La Clase Media
El Éxodo
Condominios San Luis y Las Acacias

  Los  arrabales se definen, por sus características físicas, como las áreas urbanas y suburbanas que se componen, generalmente, de estructuras insalubres y peligrosas. En Puerto Rico éstos se levantaron, mayormente, en zonas desocupadas, utilizando despojos de materiales como madera y cinc corroído.

  El crecimiento de arrabales en el área metropolitana de San Juan resultó tanto de los cambios sociales como económicos de la isla y del aumento demográfico. Durante las tres primeras décadas del siglo XX, se estableció en Puerto Rico una poderosa y modernizada industria de monocultivo azucarero que culminaba un proceso monopolista vislumbrado desde finales del siglo XIX. Un puñado de compañías  compró grandes cantidades de tierras azucareras, creando una estructura  económica que oprimía al colono y al agregado, quienes trabajaban una tierra que no les pertenecía, sin esperanza alguna de mejoría económica o social. En su búsqueda de mejores oportunidades de empleo, los obreros de la agricultura dieron inicio a un patrón de emigración del  campo a los sectores urbanos, que contribuyó al gran aumento demográfico de San Juan durante las tres primeras  décadas del siglo XX. Por su carácter de ciudad murada, su configuración geográfica  y la necesidad de nuevos asentamientos para los recién llegados, ésta se expandió extramuros, principalmente hacia Puerta de Tierra y Santurce. Casi todos los pueblos tenían un área dedicada a residencias para los trabajadores, pero Puerta de Tierra era, a principios de siglo, el asentamiento mas grande dedicado a este propósito, y presentaba las peores condiciones de vida en la isla.

 

 

En 1914 existían ya los arrabales de Gandulíto, Hoyo Frío y Sal Si Puedes. Este último se encontraba al sur de la segunda línea de defensa, cercano a la fábrica de la Porto Rico-American Tobacco Co. De estas tres comunidades Sal Si Puedes era la única construida parcialmente sobre "terreno natural". La parte sur de este sector, al igual que la totalidad de las comunidades  de Hoyo Frío y Gandulito se extendían sobre las tierras inundadas del mangle. De este arrabal existen numerosas fotografías que complementan la descripción de Bills (1914) cuando señala que "La parte superior está situada en buen terreno de fácil desagüe. Parcialmente han logrado reformar el terreno cubriéndolo con basuras acarreadas en carretillas y canastos".

Según el Negociado del Trabajo, a mediados de la segunda década del Siglo XX alrededor de 1,278 personas residían en estos sectores. Esto equivalía al trece por ciento de la población del barrio. Entre los residentes de Sal Si Puedes encontramos algunos de los trabajadores empleados en las posiciones peor pagadas en la fábrica de tabaco; estos en su mayoría eran mujeres. Contrasta este dato con lo observado en las tierras altas, donde los trabajadores del tabaco que residen en ellas , en su mayoría hombres, muchos de ellos empleados  en las posiciones mejor pagadas.

Las diferencias raciales también se hacían evidentes. En los sectores bajos la presencia de mulatos y negros era mayor que en las tierras altas. Al analizar los empleos en la fábrica desde esta perspectiva encontramos que la mayoría de las posiciones peor remuneradas las ocupaban los mulatos y los negros, mientras que en las posiciones mejor pagadas abundan los blancos y los mulatos.

Décadas más tarde, Sal Si Puedes se había extendido hasta una comunidad llamada Miranda que agrupaba prácticamente la mitad de toda la población de Puerta de Tierra. 

 Durante la década de 1930 los niveles poblacionales siguieron en aumento. La crisis económica que sufría el país a causa de la Gran Depresión, el azote de los huracanes San Felipe (1928) y San Ciprían ( 1932) y la tendencia a una economía de monocultivo, fomentaron el que continuase el éxodo masivo de los sectores rurales a la urbe, en especial a San Juan. Para el emigrante, la capital ofrecía múltiples industrias necesitadas de mano de obra y una creciente demanda de ayuda doméstica en las residencias de las familias solventes. Aunque los arrabales ya estaban establecidos, fue después de la década de 1930 cuando comenzaron a crecer a un paso acelerado. Sin embargo, la ciudad no contaba con la infraestructura necesaria para albergar a los nuevos inquilinos, por lo que éstos recurrieron a "invadir" terrenos vacantes para edificar sus casas. Era evidente que el futuro crecimiento de San Juan, y por ende, la necesidad de viviendas para trabajadores que estuvieran próximas a sus lugares de empleo, podría degenerar en un problema de sobrepoblación y congestión en los asentamientos obreros, que no se solucionaría fácilmente.

El aumento de los arrabales en San Juan era el efecto negativo de una crisis económica que se manifestaba en los bajos ingresos y el desempleo rampante. Estos causales aunados a la imposibilidad de una mejoría inmediata, ataban al trabajador a estas zonas carentes de los servicios más básicos, en condiciones que solo pueden describirse como infrahumanas. En su inmensa mayoría , los hogares en los arrabales carecían de agua potable, y más de la mitad prescindía de facilidades sanitarias ni una forma de disponer de los desperdicios sólidos que generaban.  Usualmente los residentes se servían agua sin tratar de un grifo público. Por lo general, la infraestructura urbana-calles y aceras- era inexistente, y el arreglo de las edificaciones carecía de patrón urbano. Aquí calles y caminos se trenzan entre sí produciendo una especie de intrincado laberinto. En ocasiones, durante eventos de huelgas tras enfrentamientos entre huelguistas, policías y rompehuelgas, estos callejones servían de refugio a los huelguistas perseguidos. Lo intricado de los callejones y el respaldo que los miembros de la comunidad le ofrecían a los huelguistas hacía que los policías temieran entrar a los sectores bajos.

Los parques estaban prácticamente ausentes en estas zonas y, en el caso de que hubiesen  áreas de recreo, éstas estaban desatendidas. Por las deplorables condiciones de estos sectores, los trabajadores y sus familias eran presa de enfermedades como la tuberculosis,  la varicela y la malaria, así como todo tipo de enfermedades venéreas. La fiebre amarilla, la anquilostomiasis y la mal nutrición resultaban endémicas dentro de la clase obrera debido a la carencia de agua tratada, servicios sanitarios y control de desperdicios.

Según el estudio de Manuel A. Pérez sobre los arrabales de San Juan, en 1939 el 26.7 por ciento de la población de San Juan residía en áreas de arrabal. Puerta de Tierra era uno de los sectores de la ciudad con mayor concentración de arrabales. 

El Departamento de Sanidad, respaldado por el Gobierno Federal, comenzó una labor de educación al pueblo. Lamentablemente, en cuestiones de higiene, el conocimiento sin la posibilidad inmediata de obtener los medios para aplicarla genera los mismos resultados que seguir en la ignorancia. 

Al mismo tiempo que se abogaba por higienizar a Puerto Rico, la Iglesia Católica, personificada en el Obispo William Jones, denunciaba los problemas del obrero y lo defendía contra los excesos del capitalismo a través del movimiento de doctrina social. La doctrina social, basada en la encíclica Rerum Novarum del Papa León XIII, defiende el derecho del obrero a asociarse, adjudica al Estado la obligación de proteger a las clases marginadas y reconoce todos los problemas de los trabajadores, como los cambios tecnológicos que afectan los medios de producción, la acumulación de riquezas en manos de pocos individuos y el consiguiente aumento en la miseria del trabajador. Durante su incumbencia, el Obispo Jones trabajó para mejorar las condiciones de vida del obrero puertorriqueño y abogó por su derecho incuestionable a la propiedad y a un hogar digno.

En 1920 y 1921 la Bahía de San Juan y el Caño de San Antonio fueron dragados. El material proveniente del dragado fue utilizado para ir rellenando los antiguos manglares de Puerta de Tierra. Era necesario continuar expandiendo las facilidades portuarias y se planteó la reubicación de Sal Si Puedes, Hoyo Frío y Gandulito hacia el recién creado Barrio Obrero en Santurce. Los arrabales predominaron en estas áreas suburbanas a lo largo de los años, hasta mediados de la década del 1970.

-Puerta de Tierra, la vida en un barrio obrero/ Arturo Bird Carmona, 2005

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Negociado del trabajo, informe sobre las condiciones de vivienda de los trabajadores de Puerto Rico, 1914.

-Informe anual del Director de Sanidad/ W. F. Lippitt, 1912